Costarán al pais 45 mdd embajadas en Japón y China
Dos terrenos de alto valor comercial serán comprados por el gobierno de Felipe Calderón
Para reflejar su interés en Asia, ahorrar en rentas y eliminar el riesgo de perder “residencias de lujo”, el gobierno mexicano se prepara para hacer efectiva la compra más cara de la historia diplomática del país: por casi 45 millones de dólares adquirirá los terrenos de sus embajadas en Pekín y Tokio, ubicadas en los barrios más exclusivos de ambas ciudades.
De gira por los dos países asiáticos esta semana, el presidente Felipe Calderón recibirá reportes de los avances en las negociaciones para finiquitar la adquisición de ambas sedes, construidas sobre terrenos propiedad de los gobiernos chino y japonés y que ahora, dado su alto valor, son reclamadas de vuelta por ambas naciones.
Ubicados en el corazón de los distritos ultraexclusivos Chao Yang de Pekín y Chiyoda Ku de Tokio, los dos megaterrenos —de alta plusvalía— están tasados en casi 500 millones de pesos, sin contar el precio de las construcciones en su interior, que incluyen, en el caso japonés, un complejo de varios edificios y la residencia del embajador, y en el caso chino hasta un invernadero.
Ambas embajadas son superadas sólo en tamaño por la representación diplomática de México en Washington, en la que laboran más de 500 funcionarios de distintas dependencias y de la que depende la principal relación bilateral del país.
Con 9 mil 112 metros cuadrados de extensión, sólo 3 mil de construcción y grandes jardines orientales para la meditación, el terreno de la embajada de México en China, ubicado en el número 5 de la calle Dongwujie en el barrio de Sanlitun, fue tasado por el despacho Jones Lang LaSalle en un valor aproximado de 165 millones 280 mil pesos, mismos que ya fueron ofrecidos al gobierno chino para hacer efectiva la compra a más tardar en julio próximo.
Enclavado en la calle Nagata-Cho, adyacente a la Dieta (Congreso) de Japón, el terreno de la embajada mexicana en el centro del poder político de la segunda economía del mundo —con una extensión de 5 mil 21 metros cuadrados— fue valuado por inmobiliarias locales en poco más de 310 millones de pesos, que incluyen el incalculable valor de estar cerca, casi en la misma cuadra, de palacios de la familia imperial japonesa.
Con miras a eventualmente retirar la oferta y adueñarse del predio, el gobierno japonés también ya lo ofreció en venta.
De no obstaculizarse los recursos de último momento, la firma de los contratos para la compra de los dos terrenos se tiene prevista para agosto, en el caso japonés, y julio, en el chino.
Lujo y sushi
Pocas embajadas de México en el mundo pueden presumir del lujo que disfrutan ambas legaciones, las cuales pagan rentas estratosféricas y que, de no adquirirse, serán virtualmente incosteables para el presupuesto de la Secretaría de Relaciones Exteriores en no más de 10 años.La embajada en Japón, por ejemplo, tiene en su vecindario inmediato no sólo al Congreso japonés, sino la residencia oficial del primer ministro, el Palacio Imperial, el Santuario de Yasukuni (que recuerda a los militares caídos) y el afamado Parque Hibiya, lo que hace de esta zona una de las más significativas —y codiciadas— para la elite política japonesa.
La cancillería admite que no son pocos los políticos japoneses que quieren echar a la embajada de México de la zona, el centro neurálgico del gobierno nipón.
“Hay que considerar que el terreno en cuestión se encuentra ubicado en una zona privilegiada del centro de Tokio, adyacente a la sede de la Dieta Nacional y a las residencias oficiales del primer ministro y los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados, algunos de los cuales han manifestado su sorpresa sobre el hecho de que esta embajada ocupe un predio de 5 mil metros cuadrados, cuando existen serias restricciones de espacio para sus propias oficinas y para recibir a sus votantes”, se asienta en un reporte especial de Tlatelolco, enviado a Los Pinos en abril pasado.
La sorpresa de los políticos japoneses por contar con una embajada como la de México en el corazón de su poder se debe a que el terreno fue ofrecido hace más de un siglo, en otro mundo: la cesión se hizo en 1898, cuando el Imperio de Japón otorgó al gobierno de Porfirio Díaz el solar.
La zona aún no se había desarrollado del todo.
Por lo pronto, ya han comenzado las presiones para hacer negocio o llevar a la embajada a otra parte de la ciudad.
El gobierno japonés ha elevado radicalmente la renta de la legación, que inicialmente había sido congelada a perpetuidad con base en el tratado de 1898, pero que en la actualidad asciende ya a 2 millones 500 mil pesos anuales y que ahora se elevará 20 por ciento anual hasta 2017, año en que se tendría que negociar un nuevo contrato.
Para entonces, la renta rondaría los 8 millones de pesos, la más alta a la que la cancillería se vería obligada a responder en el exterior.
“La presión sobre el uso del suelo en esta zona ha tendido a crecer en las últimas décadas, por lo que no puede descartarse que dentro de 10 años el gobierno de Japón decida solicitar al de México desalojar el predio para darlo en uso a la Dieta Nacional o para algún otro uso oficial. Si éste fuera el caso, seguramente el gobierno de Japón argumentaría que en varias ocasiones nos habría ofrecido la opción de compra sin obtener una respuesta positiva de nuestra parte”, alertó Tlatelolco.
El precio de venta para la embajada, que cuenta con 20 baños, una bodega, una piscina y capacidad para estacionar 40 automóviles, ronda los 30 millones de dólares. Relaciones Exteriores estima que, en realidad, el precio verdadero es de unos 120 millones.
Opulencia en la ciudad prohibida
Le llaman “la Quinta Avenida” de Pekín, un distrito tan exclusivo que se le ha equiparado con vivir a un costado de Central Park, en Nueva York. “Hay quien opina que es, sin lugar a equivocarse, la zona más cotizada de toda la ciudad”, admitió Relaciones Exteriores en otro reporte inmobiliario dirigido a la Presidencia de la República fechado en mayo.
A salto de mata, la embajada de México en Pekín tiene sitios de alto valor como la calle Sanlitun, epicentro de la vida nocturna para la creciente clase alta de China, así como el Distrito Central de Negocios y hasta el Parque Olímpico, todavía bajo construcción.
Los vecinos inmediatos del embajador mexicano: los hoteles Sheraton, Milton y Kunlun, y corporativos como Microsoft, Siemens, Volvo, Motorola, Ericsson, Hewlet Packard, IBM y Boeing, además de las embajadas de Canadá, Alemania y Australia.
Y como el japonés, el gobierno chino quiere vender o recuperar el terreno sobre el que se asienta la que desde 1972, año del establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países, ha sido la sede de la embajada de México.
Las rentas también se han ido por los cielos. Tan sólo desde 1998 a la fecha se han incrementado 202 por ciento, al pasar de 2 millones 72 mil pesos anuales a 5 millones 754 mil pesos, aumento que se estima seguirá escalando en los próximos años.
Hacia el futuro, Tlatelolco hace cálculos sobre la necesidad de contar con una embajada de grandes dimensiones en Pekín, ante el inminente incremento de la demanda de visados de turistas chinos que viajarán a México en la próxima década, además del creciente interés de empresas mexicanas por invertir en China.
Por mencionar algunas empresas mexicanas que requerirán atención en China, la cancillería aceptó que, en el corto plazo, habrá inversiones sustanciales de Cemex, Maseca, Bimbo, Vitro, Alfa, Grupo Industrial Saltillo y Metalas, a las que habrá de proteger con una presencia diplomática robusta.
La SRE tiene previsto formalizar la compra antes del arranque de los Juegos Olímpicos, en agosto próximo, en una transacción que raya en el lujo, pero es “prioritaria”, según la dependencia federal.
Potencias ascendentes como China, después de todo, requieren una embajada acorde con su tamaño.
“La adquisición del conjunto inmobiliario para la embajada de México en la República Popular de China (…) es un proyecto de prioridad, en virtud del acelerado crecimiento que se ha observado en materia comercial e industrial y que ha repercutido en que se convierta en un breve lapso en una potencia económica, aumentando su participación en el mercado mundial de manera significativa, tanto que ha superado a México en su participación en el mercado norteamericano”, consideró Relaciones Exteriores.



