Priistas-elbistas-leninistas-americanistas

Martes, 8 Julio, 2008

A mí ya no me sorprende que la gente vote por el PRI como ahora ocurrió en Nayarit, donde el tricolor volvió a ser el héroe de un pueblo sin gente, pues está claro que el alzheimer selectivo explica esto y más; sobre todo debidamente sancochado con algo que no está suficientemente estudiado: el Síndrome de Estocolmo que padecen nuestros electores a la hora de depositar su sufragio efectivo, sí reelección. Dice Manlio Fabio Superstar que con Calderón, “gobierno rico y pueblo empobrecido”, cuando con el PRI era gobierno pobre, pueblo jodido y priistas con vida de Romero Deschamps. Tampoco me asombra que a pesar de las dudosas y anoréxicas manifestaciones democráticas en el país, la gente todavía se tome la molestia de salir a votar; después de 2006 era para que hubiera más filas frente a la taquilla de un partido San Luis-Jaguares que ante una casilla electoral. Pero lo que sí me conmueve es que la verdaderamente derrotada en tierras huicholas haya sido la maestra Gordillo, cuyos candidatos priistas-elbistas (¿leninistas y americanistas?) fueran derrotados sistemáticamente a pesar del apoyo del sindicato magisterial.

O sea, ya cuando doña Elba Esther experimenta reveses en la vida, ella que es una niña mimada de la vida transinstitucional, lo más seguro es que se trate de una clara señal del advenimiento del Apocalipsis Now!

Pero mientras llega el fin del mundo, una pequeña alegría. Cuando supe que las compañías telefónicas fueron obligadas a la portabilidad numérica, abandonando esa especie de yugo tecnológico que te obligaba a esclavizarte con una empresa aún cuando la competencia ofreciera mejores servicios a mejores precios, me sentí como Ingrid Betancourt después de ser rescatada en un operativo como de película de Schwarznegger.

Eso de que te puedas llevar tu número telefónico a donde no te traten como Manuel Espino a Jelipillo Calderón es, sin duda, la mayor aportación a la democracia nacional de que se tenga memoria, desde que Luis Carlos Ugalde fue echado a patadas del IFE. Claro, dejándonos ahí su clon más gris, deschistado, y servil, supongo que con el fin de que lo extrañemos, cosa que casi pasa.

Es increíble que, en su culto a la onda monopólica, la industria de la telefonía se hubiera puesto tantos moños para hacer viable la portabilidad. Era como para que las autoridades de la comunicación hubieran organizado desde hace mucho un operativo como el de la New’s Divine para ponerlos a parir chayotes.

Ya se les cayó el teatrito.

jairo.calixto@milenio.com