¿A qué chingados le tienes miedo?

Jueves, 3 Julio, 2008

Así, con ese lenguaje que se puede encontrar en cualquier telenovela vespertina, le grita un sargento a una aspirante a policía de León, Guanajuato, porque no parece demostrar mucha habilidad en el manejo de su principal herramienta de trabajo: la pistola. Es un video muy humanitario -de los tantos que han circulado en estos días- donde el público conocedor puede apreciar que allí, donde la vida no vale nada, las fuerzas del orden tienen espíritu de sacrificio.

Esto ha despertado el estupor de las buenas conciencias y lo políticamente correcto. Por una razón que no entiendo, parecen creer que el entrenamiento policiaco y militar es como de kínder Montessori. Cualquiera que haya pasado por el servicio militar o por una academia de policía puede dar fe de que el trato será salvaje o no será. Estas instituciones representan el monopolio de la violencia, no de las terapias kundalini-yoga.

En buena lógica, cualquier miembro del aparato de seguridad primero debe ser sometido a toda clase de vejaciones y torturas para saber exactamente cómo aplicarlas.

¿Ustedes creen que si no se supiera que para estas cosas el sadomasoquismo es fundamental, no estarían repletos los cuarteles?

Además, me parece que estos videos fueron filtrados no en un afán de denuncia sino de presunción. La policía de la muy blanquiazulina ciudad de León, capital del tan foxiano estado de Guanajuato, no quiso ser humillada por la policía del GDF que había dejado muy en alto al cuerpo con el operativo New’s Divine. A su vez, le mandaron un mensaje a ladrones, insurrectos y beligerantes: Si así tratamos a nuestros compañeros, imagínense qué haremos con el enemigo.

Así, con ese espíritu, pido un aplauso para el amor que Leonel Godoy le ha demostrado a Calderón, en un acto de profunda michoacanización de la cultura política y demostración que lo cortés no quita lo caliente. No hay panista se hubiera atrevido a volcarse en tantos elogios y demostraciones de admiración como las que manifestó el connotado perredista en un acto admirable que debería cundir como ejemplo en todos los territorios de la patria, allí donde la intolerancia y el resentimiento campean.

Por supuesto, ya surgen las voces burlonas que a Leonel ya le apodan el No Godoy una. Cuando después de dedicarle toda índole de panegíricos que ni siquiera se atreve a externar Germán Martínez, afirmó que “con él (léase Jelipillo), nos va a ir mejor”, seguramente no está equivocado en lo que al cuasi chuchista y su familia se refiere.

jairo.calixto@milenio.com