Tratamiento oportuno puede asegurar una esperanza de vida de hasta 25 años

La detección oportuna del VIH-SIDA es indispensable para asegurar el éxito del tratamiento, pues de seguir de manera correcta las indicaciones, la esperanza de vida se alarga. En el caso de las mujeres embarazadas, si durante la gestación se detecta que la madre porta el virus, con un tratamiento adecuado la posibilidad de contagio para el bebé se reduce a sólo un dos por ciento de riesgo.

Torreón, Coahuila.- La infección por el virus de inmunodeficiencia humana tipo uno y la consecuencia final de esta; el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), son eventos cada vez más familiares a la población. Con más de 35 millones de individuos infectados en el mundo y 18 mil nuevas infecciones diarias.

La epidemia en México tiene afortunadamente una baja proporción de casos de infección por VIH, con relación al número de habitantes. El total de casos acumulados en esta proporción coloca a México en el lugar 69 a nivel del mundial, y en el 29 en América Latina y el Caribe.

Desde 1996 el número de casos de SIDA, se han estabilizado alrededor de 4 mil casos por año. El cambio más significativo en transmisión ha ocurrido en las mujeres y niños, en los cuales la primera causa dejó de ser la transfusión sanguínea y es ahora la heterosexual y la perinatal respectivamente, es por eso indispensable realizarse los exámenes de detección previa, o bien durante período del embarazo.

Mientras que la transmisión perinatal se ha comenzado a combatir con el tratamiento disponible para todas las mujeres embarazadas e infectadas, la heterosexual que se presenta especialmente en mujeres de comunidades rurales es un reto para su control.
Según las autoridades de salud a nivel federal, uno de los principales retos a vencer en VIH/Sida es la discriminación y el estigma, lo que ha limitado de forma importante una detección y tratamiento oportunos.

Cabe hacer mención que el VIH se transmite únicamente: por tener relaciones sexuales con una persona infectada, sin la protección de un condón de látex; por recibir sangre y sus derivados u órganos de una persona con VIH/SIDA, incluyendo el uso compartido de jeringas no esterilizadas antes de utilizarse nuevamente; y de una mujer embarazada con VIH/SIDA a su hijo, durante la gestación, en el momento del parto o al amamantarlo.

El VIH no se transmite por: picaduras de insectos, el uso de instalaciones sanitarias como albercas, baños, restaurantes y otros lugares públicos, y menos por saludar, abrazar, besar o tener cualquier contacto casual con personas con el virus. Tampoco se puede adquirir por comer en la misma vajilla o compartir utensilios con una persona enferma, ni por vivir, trabajar, estudiar o realizar cualquier actividad, bajo el mismo techo con personas infectadas.

Para tener la certeza de que el virus existe en el organismo es necesario hacerse la prueba de Elisa, que consiste en buscar los anticuerpos que el cuerpo produce para combatir al VIH. Cuando esta prueba resulta positiva, se debe hacer una confirmatoria llamada Western blot.

Ethel Arredondo Velasco