El ladrillero, un oficio sin tregua

Uno de los oficios más duros para quien no tiene una formación profesional, ante la falta de empleo se convierte en mal necesario, el cuestionamiento ecológico pasa a segundo término.

Matamoros .- Empiezan la jornada muy temprano, aún no muestra el sol sus primeros rayos y ya le llevan ganado buen tiempo.

Es un trabajo duro y poco remunerado, menos de un salario mínimo diario, para muchos su único sustento.

Los productores de ladrillo enfrentan una de sus peores crisis, a la baja venta se suma la exigencia por parte de las autoridades de modernizar los sistemas de producción, específicamente en la quema o cocción con sopletes a base gas, lo que según los ladrilleros demeritaría la calidad en sus productos.

Se insiste en una reubicación de las ladrilleras por razones ecológicas, la mancha urbana ha ganado terreno.

La dureza de la tierra de la región permite que la calidad de los ladrillos de Matamoros sea reconocida.

Para la cocción del producto se utilizan deshechos secos de ganado que denominan como sirre también usan madera o cáscara de nuez

Los quemadores no usan más protección que su ropa para protegerse de las altas temperaturas.

Algunos de los ladrilleros son la cuarta generación de su familia que se dedica a este oficio que se ha convertido en un empleo alternativo.

La ladrillera puede soportar hasta 30 toneladas de producto crudo. Pero parece que la industria ladrillera está condenada a extinguirse.

José Francisco Rocha