Horacio SalazarEl País de las Maravillas
Triple alianza mal bautizada
Batallaron pero se juntaron. Once instituciones variopintas decidieron unirse para alzar la voz en nombre de las necesidades de nuestro sector científico, y sostuvieron una encerrona con la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, encarnada en la mayestática figura del doctor Reyes Tamez Guerra, panalero titular de la misma.
La alianza verdaderamente es peculiar. Por parte de los empresarios la forman la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, la Confederación Patronal de la República Mexicana y la Confederación Nacional de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos.
Por el sector académico están en la alianza la Academia de Ingeniería, la Academia Mexicana de Ciencias, la Academia Nacional de Medicina, la Asociación Mexicana de Directivos de la Investigación Aplicada y el Desarrollo Tecnológico.
Y por el gobierno, aunque sea a través de organismos autónomos, son parte de la alianza la Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo Económico, el Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República, la Red Nacional de Consejos y Organismos Estatales de Ciencia y Tecnología y el Foro Consultivo Científico y Tecnológico.
¿Para que se unieron tantas y tan relevantes instituciones? Para formar una entidad de nombre horroroso (El Grupo de los 11 Vincula, que supongo imaginado por un comité) que da señales de vida pidiendo más dinero para proyectos científicos cruciales.
Por un lado, piden mil 300 millones de pesos más para los dineros que maneja el Conacyt: 400 para los fondos mixtos, de modo que lleguen en total a 700 millones; 700 para los fondos regionales, de suerte que totalicen mil millones, y 200 para el fondo sectorial SEP-Conacyt, que así llegaría a 900 millones dedicados a la ciencia básica.
Además pidieron otros mil 370 millones para terminar el Gran Telescopio Milimétrico, el edificio del Instituto Nacional de Medicina Genómica, para ampliar la enseñanza de ciencia en las primarias y para que 240 instituciones tengan acceso a revistas científicas.
Está claro que no están pidiendo nada que no sea indispensable, y sólo cabe hacer dos observaciones. La primera: cuando uno pide, siempre ofrece algo a cambio. ¿Qué están prometiendo por este monto que eleva en una cuarta parte el presupuesto? ¿Y de dónde sacaron un nombre tan poco vendedor?










