El auto eléctrico en México: lo bueno, lo malo y lo demás

La noticia de la introducción oficial a la Ciudad de México de los autos Nissan LEAF me dejó sentimientos encontrados.

Por una parte es muy importante que México dé un paso adelante en posibilidades de transporte más limpio, pero en estos momentos, o para ser más preciso, frente al problema de cambio climático que debe ser atacado, el auto eléctrico es una solución incompleta.

Seguramente entre más autos eléctricos circulen en la ciudad veremos más limpio el aire que se respira, pero mientras la energía eléctrica se produzca quemando combustibles fósiles, el problema de las emisiones de carbono a la atmósfera que ocasiona el calentamiento global, no se resolverá, incluso, podría empeorar pues habrá más demanda de electricidad por las nuevas flotillas de autos.

También hay que decir que el convenio que anunció el Gobierno del Distrito Federal es más un gesto o programa piloto que otra cosa, porque 500 autos no hacen la diferencia, pero dan buena imagen.

Para que pueda crecer el parque vehicular de autos eléctricos, además de una red especial de distribución de energía en la ciudad, es necesario que la generación de energía se más limpia; actualmente el porcentaje de generación de electricidad eólica, por ejemplo, es mínimo y no alcanza ni el 0.005 por ciento de la producción de Comisión Federal de Electricidad en el país, por mencionar una de las formas de generación más limpias que hay.

De manera que una transformación en el parque vehicular no es un asunto que compete únicamente al Jefe del Gobierno del DF sino que es necesario que se involucre a los responsables de la generación eléctrica y se orqueste un plan integral.

Seguramente en el 2011 veremos la foto de Marcelo Ebrard manejando el primer auto eléctrico rumbo a su oficina y la gente disfrutará que exista la posibilidad de comprar un auto así, pero nada más pasará, porque el problema de la contaminación de los 5.5 millones de autos que circulan a diario en la Ciudad de México, está muy lejos de resolverse.

Tal vez se vería más voluntad si el Jefe de Gobierno se propusiera cambiar la flota de taxis que circulan o de entrada los autos que pertenecen al gobierno, de otra forma este plan es un programa piloto más mediático que real.

alejandro.gonzalez@milenio.com