Alberto Chávez ValdezEl Pedazo del BetoComunicólogo dedicado más de 12 años a la Publicidad y ahora con 4 años en el mundo de la radio... pero cuando más aprendió de la vida fue cuando estuvo 365 días desempleado.
Una droga muy adictiva, tecnológica y legal.
Me encontraba frente al teclado, pensando en escribir este blog, el cual como es bien sabido habla principalmente de la música.
Como todos los días, al llegar a mi oficina realizo mi acostumbrado ritual de encender la computadora, accesar mi Messenger, mi Outlook, entrar al navegador donde ya tengo designadas las pestañas de mi Facebook, mi Twitter (que sigue sin gustarme) mi Hotmail, mi Youtube, etc.
Al lado del teclado pongo mi celular personal y el de la oficina y me dispongo a escribir de música. Antes de hacerlo y al entrar al Twitter veo los mensajes constantes de algunos conocidos, y me doy cuenta de que todo lo anterior que les he descrito se puede decir que es nada comparada con algo que ya se le está considerando como una verdadera adicción, el uso de la dichosa Blackberry.
No por nada las llaman “crackberries”, un estudio de la Universidad de Rutgers dice que estos dispositivos que podemos encontrar en las manos de muchisimas personas se pueden volver tan adictivos que los usuarios pudiesen llegar a requerir un tratamiento similar al de un drogadicto para tratar de desprenderse de ellos.
La Blackberry está convirtiendo en adictos al correo electrónico y a la navegación en red a un número cada vez mayor de usuarios que ya se encuentran en un punto de sólo sobrevivir unos cuantos minutos sin revisar si han recibido correos.
Los reportes de estos estudios ya le han puesto la etiqueta a esos aparatos de “seriamente dañinos para la salud mental” y apuntan que un punto clave para darse cuenta de la adicción es cuando el usuario se enfoca más en su Blackberry, ignorando a quienes lo rodean.
El profesor Gayle Porter, científico encargado de la investigación, dijo que la adicción a la Blackberry puede ser devastadora y que muy pronto incluso, comenzaríamos a ver acciones legales por estas causas.
Pues estimados lectores, aprovechando la búsqueda de esta información y para aquellos que me leen desde su Blackberry, les presento 6 consideraciones para dejar de estar tan enganchados a esta maravilla tecnológica:
Punto 1. Haga un estimado de cuanto tiempo le dedica a la Blackberry. Sea honesto consigo mismo. Tome nota si este tiempo lo deja de hacer cosas simples de la vida, como comer, caminar, dormir, leer el periódico o vestirse.
Punto 2. Pregunte a su familia si su Blackberry les incomoda. Prepárese para que le digan que asi es.
Punto 3. Asignele a su día 3 horas en los que apague su Blackberry. El tiempo de sueño no cuenta. Intente reemplazar esas 3 horas de uso por tiempo que pase conviviendo con su familia.
Punto 4. Vaya disminuyendo las horas de “no adicción” diariamente. Dedíquele a sus fines de semana y a su familia más atención.
Punto 5. Déle su número telefónico convencional (casa / oficina) a la gente de su trabajo que lo necesite. Esto puede ayudar a romper su adicción, así sus colegas podrán llamarle a ese número en lugar de seguirse comunicando con usted por este medio.
Punto 6. Enfóquese en lo importante. Quizás anda cerrando el trato del siglo o trae en sus manos la historia más grande jamás contada y requiere estar al día en su desarrollo, ESO es importante… el resto del correo no lo es… aprenda a diferenciarlo.
Y bueno, ya que me seguí de largo con un tema que no tiene que ver con nada de lo que usualmente escribo, les dejo con las sabias palabras de Rocky Balboa, alias Sylvester Stallone, que en la última entrega de la vida del pugilista, se aventó un consejo que le da a su hijo Rocky Jr. y que hizo que se me erizaran los pelos (del cuerpo, porque en mi cráneo no queda más nada):
… y creciste bien y maravillosamente. Fue hermoso verte, cada día fue como un privilegio. Después vino el tiempo de que te convirtieras en tu propio hombre y tomaras al mundo, y lo hiciste.
Pero en algún punto del camino, cambiaste. Dejaste de ser tú. Dejaste que otra gente te pusiera un dedo en la cara y te dijera que no eras bueno. Y cuando las cosas se pusieron difíciles, empezaste a buscar algo a que culpar, como una gran sombra.
Déjame te digo algo que ya sabes. El mundo no son amaneceres y arco iris. Es un lugar muy malo y feo y no me importa que tan duro seas, te va a golpear hasta dejarte de rodillas y te dejará permanentemente ahí si se lo permites. Ni tú, ni yo, ni nadie puede golpear tan duro como la vida.
Pero no se trata de que tan duro puedas golpear...
Sino de que tan duro seas para recibirlo, que tan duro seas para que puedas aceptarlo y seguir adelante. Se trata de que tanto puedas recibir y seguir avanzando. ¡Así se logra triunfar!
Ahora, si sabes lo que vales, ve allá afuera y obtén todo por lo que vales… ¡pero debes desear fervientemente aceptar los golpes, y no ponerte a señalar culpables diciendo que no estás donde deberías por culpa de él, ella o cualquiera!
Eso sólo lo hacen los cobardes y tú no eres uno de esos.
Tú eres mucho mejor que eso. Yo siempre te amaré sin importar nada. No importa lo que pase. Eres mi hijo y eres mi sangre. Eres lo mejor de mi vida.
Pero hasta que no empieces a creer en ti, no vas a tener una vida.
Si quieres dejarme un comentario, puedes escribirme a beto99@multimedios.com










