Villa en el Bajío requiere estudio de impacto ambiental
El investigador Miguel Magaña Virgen, ex director en la Semades, señala riesgos si no se hacen las cosas bien para desarrollar un centro que a la postre sería una colonia de hasta 12 mil habitantes en un área frágil
Guadalajara.- La aprobación de construir la villa panamericana en el predio de El Bajío, enclavado al nororiente del bosque La Primavera, obligará a realizar una manifestación de impacto ambiental que considere los "impactos acumulativos" en un predio frágil, que además es el principal sitio de recarga para el acuífero de Los Colomos, que suministra más de 150 litros por segundo de agua de excelente calidad para algunos puntos del poniente de la ciudad.
Esto lo considera el investigador Miguel Magaña Virgen, académico de la Universidad de Guadalajara, quien en el tiempo en que fue entregada la autorización para el primer megaproyecto en el área, el del centro JVC, que incluye el estadio de futbol de las chivas, trabajaba en la Secretaría de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable (Semades), aunque no salió de su área dicho permiso.
El académico del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la UdeG puso en relieve que se debe garantizar que no se reduzca la recarga de agua en la zona, pues además de disminuir los flujos hacia el acuífero de los Colomos, se pueden generar problemas urbanos serios como anegamientos. Hay además que ver si las 12 mil personas que podrían llegar a vivir a la villa tras los juegos panamericanos de 2011 deberán recibir una serie de servicios y podrán inducir una urbanizaciópn masiva del área, con riesgos consecuenctes en materia de acumulación de aguas negras, que deben ser bombeadas del área, así como las vialidades insuficientes.
"No es que no se quieran los juegos, claro; se trata de que no se juegue con el ambiente", enfatizó el académico.










