Cultura y simulacro

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MILENIO DIARIO MONTERREY
NOVIEMBRE 3 09

Rodrigo Medina reconocía, en entrevista para M Semanal cuando era todavía gobernador electo, los logros de la administración de Natividad González Parás en materia de cultura: “Queremos popularizar la cultura. Uno de mis propósitos es que la cultura llegue a la base de la población, principalmente a quienes menos tienen, y que se acerquen a conocer lo que hay en nuestro estado. Mucha gente de escasos recursos cree que la cultura es para un sector de la población pudiente y no es cierto. A lo mejor batallamos en principio para jalarlos hacia los centros culturales, entonces hay que llevar los centros culturales hacia el pueblo, y hay que decirles que además del trabajo y las preocupaciones, hay otras cosas que enriquecen el alma y que te hacen una mejor persona”.

Y abundaba: “Cuando acercas la cultura, la gente responde de manera positiva y descubres talentos. Algunos los descubren más rápido que otros. Parte de la función del Estado es decir: ‘tú tienes un talento, vamos a descubrirlo juntos’, si no has descubierto alguno todavía, tal vez acercando las oportunidades lo ves.

“Si la gente te dice ‘sí, pero primero tengo que comer, darle escuela a mis hijos, tengo que sentirme seguro’, eso no quiere decir que no se pueda trabajar de manera paralela. No todo son pistolas, patrullas, ni operativos especiales, esa es una partecita, pero si quieres una sociedad segura, pues se requiere de salud pública, educación, cultura y valores”.

Está por verse si el ahora flamante gobernador tomará decisiones que hagan realidad un plan de desarrollo cultural acorde a una entidad acosada por el narco y con un aparato cultural (Conarte) débil.

La debilidad del organismo cultural tiene que ver con liderazgos y conceptos. Este organismo necesita oxígeno de manera urgente. De otra manera seguirá la cultura de relumbrón, cifras revolcadas para adorno de los informes y escaso impacto social. Ello implica la necesidad de un organismo sólido que asuma el liderazgo de la cultura en Nuevo León con planes a corto, mediano y largo plazo y genere confianza en la comunidad. Se requiere menos complacencia y más resultados, más coordinación interinstitucional y menos bluff. La cultura de elite sólo le sirve a quien se beneficia con sus migajas, a los que dan gato por liebre y prefieren dejar sin sustento a los de abajo en vez de reducir la burocracia administrativa, como ha sido el caso reciente de los 41 despidos (los que van hasta ahora y los que faltan) en el Conarte.

El liderazgo cultural se gana, no se presume. Quien aún permanece al frente del Conarte ya cumplió su ciclo. Al menos que el nuevo gobernador quiera avalar los simulacros.
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