El cabañas despide los tesoros del Zar
Hoy llega a su fin la muestra La visita del zar, que atrajo las miradas de propios y extraños y obtuvo buenos comentarios de los visitantes.
Todo lo que empieza, dicen, tiene que acabar. Y hoy llega a su fin la exposición que, durante unas semanas, atrajo las miradas de propios y extraños en nuestra ciudad y las posó en el Instituto Cultural Cabañas: La visita del Zar. Joyas de la Rusia Imperial, muestra que llegó al edificio Patrimonio de la Humanidad el 8 de octubre y que, en menos de un mes, dejó maravillados a los tapatíos. Hoy por la noche cerrará sus puertas y se irá para, muy probablemente, nunca más volver.
La exposición se integra por más de 250 piezas, entre documentos imperiales, broches, alhajeros, mancuernillas, portarretratos y huevos de pascua. La mayoría de estos objetos fueron creados para la familia Romanov, que reinó en Rusia, de 1613 a 1913. Y como al pueblo pocas veces llegan joyas de tal envergadura, fue necesario actuar en consecuencia: de ordinario, el Cabañas no abre sus puertas en lunes. Sin embargo, ante la cantidad de visitantes que querían ver la muestra, la Secretaría de Cultura decidió abrir sus puertas ayer. Y la gente respondió: el recinto lució con más visitantes que los acostumbrados.
“Para mí es increíble que traigan exposiciones de este nivel. Nosotros pasamos el Día de Muertos en Tapalpa, de donde es toda la familia. Allá hacemos algunas ofrendas, comida y todo. Ahora preferimos venir acá y cuando nos enteramos de que era el último día, nos lanzamos luego, luego. Es impresionante pensar la cantidad de dinero que está aquí reunida ¡Nomás de pensar lo que ha de costar el puro huevo azul! Pero además de eso, la belleza con la que están construidas las piezas. Están divinas. Es que cada detalle, cada brillo, cada figura geométrica están colocados en el lugar exacto. Puedes ver la ropa del rey, los vestidos de las princesas, sus tocadores, las invitaciones para los banquetes reales... es como estar en un cuento de hadas”, exclamó Lorena Aranguren, una diseñadora industrial que asistió al Cabañas acompañada de amigas y un trío de sobrinos.
Es definitivo, la pieza que acaparó la admiración de los asistentes fue el “Huevo del Invierno Azul”. Pero otra de las curiosidades que llamaron la atención fueron las reflexiones a las que un mismo objeto podía llevar a los asistentes: mientras a unos les maravillaban las piezas, otros se sentían en un cuento de Disney, pero otros más veían más allá de los brillos y las pomposidades. “Es impresionante la cantidad de pensamientos que vienen a la cabeza al estar frente a esto. Una cosa son las joyas y todo ese rollo pero hay otras cosas de fondo: ¿Cuánto costará cada pieza? Seguro millones. Y el rey los mandaba hacer para regalar a sus amigos. El tipo gastaba millones en huevitos mientras afuera del palacio la gente se moría de hambre. Sería bueno que los políticos —Calderón, Carstens, Emilio, Peña Nieto, todos—se dieran una vuelta y vieran la exposición. La moraleja es: si te conviertes en un gobernante ciego que no ve la realidad de su pueblo, y le hincas el diente hasta que se te antoje para darte tus lujitos, va llegar un punto en que la liga se rompa y surja una revuelta que te mate, junto con toda tu familia. A ver si el gordito de Hacienda no termina hecho carnitas el próximo año”, reflexionó Carlos González, un estudiante de quinto semestre de la carrera de sociología, quien parecía hipnotizado con el vestido de la princesa Anastasia, ese que todavía conserva rastros de sangre de la noche en la que la revolución de los bolcheviques decidió que la familia real debía dejar de existir.
Hoy termina La visita del zar. Y, para la ocasión, el Cabañas también funcionará con horario extendido: abrirá de 10:00 am a 21:00 horas. Para que todos puedan sumergirse en un cuento de hadas o, si lo prefieren, fantasear con una inminente revolución.










