La CIDH celebra hoy audiencia sobre grandes presas
Este día, se celebra en la sede del organismo, en Washington, Estados Unidos, una audiencia pública para abordar el impacto de las grandes represas sobre las vidas de las personas, con la presencia de casos mexicanos como El Zapotillo
Guadalajara.- Este día, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos celebra en Washington, D.C. una audiencia pública "para abordar el impacto que las grandes represas en América Latina tienen en los derechos humanos y en el ambiente", informó Marco Von Borstel, del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario, de Guadalajara.
La audiencia fue solicitada por más de cuarenta organizaciones ambientalistas nacionales e internacionales y de comunidades afectadas; allí se presentarán las conclusiones del informe “Grandes represas en América, ¿peor el remedio que la enfermedad?”. La información será presentada por Gabriel Espinoza, representante de las comunidades afectadas por la represa El Zapotillo, en México, así como Rafael González y Astrid Puentes, de AIDA (Asamblea Internacional de Afectados), y Shannon Lawrence de International Rivers. La audiencia recogerá datos para posteriormente valorarlos y emitir veredictos en relación con los derechos humanos reclamados.
”Más de un millón de personas ya han sido afectadas por grandes represas en América Latina, muchas de ellas indígenas y campesinas” dijo Rafael González, vicepresidente de la Junta de AIDA. “Hay más de trescientas grandes represas propuestas en la región que podrían afectar negativamente las formas de vida de cientos de miles de personas y destruir ecosistemas estratégicos, pues no cumplen con los estándares internacionales, como las recomendaciones de la Comisión Mundial de Represas y las normas de derechos humanos”.
Entre los impactos más graves de las grandes represas se incluyen: destrucción de ecosistemas, contaminación de agua dulce, impactos en cambio climático por emisiones de gases de efecto invernadero, disminución de la biodiversidad, incluyendo especies de peces migratorios; y el aumento de riesgos sísmicos. "Estos daños se derivan, entre otros, de la falta de estudios de impacto ambiental integrales; la ignorancia de los estándares internacionales aplicables, y la falta de análisis comprehensivo de alternativas. Adicionalmente, de manera sistemática las comunidades afectadas, en su mayoría pueblos indígenas, tribales y campesinos, denuncian la falta de consentimiento previo, libre e informado, ser objeto de presiones y hostigamientos cuando se oponen a los proyectos, y no contar con información clara e integral de éstos, ni de medidas de prevención o compensación por los daños", señala un comunicado de los organismos difundido hoy por la internet.
"Aceptamos que las necesidades de energía y agua y se deben solucionar como un derecho fundamental de las personas” dijo Pbto. Gabriel Espinoza, vocero de las comunidades afectadas de El Zapotillo, que se pretende construir en la región de Los Altos de Jalisco, México, “Pero no aceptamos la forma en que las autoridades lo quieren hacer porque atentan contra nuestra libertad, contra la vida, la historia, la cultura, la economía, el arraigo”.
Generalmente hay mejores alternativas, más baratas y menos destructivas que la construcción de grandes represas, tanto para atender la demanda de agua como de energía, y para reducir los impactos de inundaciones, señalan los ambientalistas.
“Cuando se discuten proyectos de grandes represas, soluciones como el abastecimiento de agua descentralizado y en pequeña escala, nuevas opciones renovables, y opciones de eficiencia y conservación a gran escala muchas veces son ignoradas o no tenidos en cuenta. Como lo recomendó la Comisión Mundial de Represas, debería priorizarse el uso de procesos integrales y participativos para evaluar de antemano las necesidades de agua y energía, seguidos por procesos participativos similares para evaluar la gama de opciones para atender esas necesidades”, añaden.
Los ambientalistas invitan al trecer encuentro internacional de afectados por represas, que se realizará en Temacapulín, Jalisco, en octubre de 2010.










