El río nace limpio; lo enturbia León
Nace como un afluente claro y sin olor, pero a su paso por León el agua se hace turbia y pestilente
El agua del río Turbio cuando nace en la Sierra de Lobos es cristalina y limpia, pero al cruzar León, se convierte en negra y pestilente.
La ciudad contamina el río. En un recorrido hecho por estudiantes de la Universidad Iberoamericana de León para recolectar muestras de distintas partes del afluente, queda claro cómo el río se contamina en la ciudad.
La primera muestra se levantó en el lago de la Mesa de la Virgen en Sierra de Lobos, donde se acumula el agua de las lluvias.
Es una zona boscosa que forma parte de la Sierra. Aquí el río aún es limpio.
La segunda muestra fue tomada en la colonia Los Castillos, que se sitúa a las afueras de la ciudad.
Se encontraron ciertos cambios en cuanto al color y la transparencia del agua. Aquí el agua es más amarillenta.
Se detectó una mínima cantidad de basura en el río. En ese punto, el agua deja de considerarse potable.
Después, en la colonia Echeveste se obtuvo una tercer muestra. El agua sufrió cambios notables en cuanto al olor y a su tonalidad. La cantidad de basura incrementó proporcionalmente.
Otra prueba, la cuarta muestra se tomó en la presa del Palote. Ahí el agua perdió transparencia alguna.
La quinta muestra se consiguió en el Malecón del Río, punto donde el Río Turbio cruza la ciudad. Una sexta más se obtuvo a la salida de la ciudad de León.
A unos metros del Turbio el olor es insoportable y las moscas se hicieron presentes.
Una de las vecinas, Julia Chávez, denunció que los malos olores empeoran al mediodía.
Antonio Sánchez, otro de los vecinos afectados, también dijo que nadie soluciona el conflicto de la contaminación del agua.
Según el campesino, la suciedad del río es producto de los desperdicios
que tira al río el Rastro Municipal.
Otra causa son los desperdicios tóxicos de Química Central, que finalmente hace del afluente de agua, un desperdicio.










