Arturo Reyes FragosoSombrero de Cuatro PedradasMi historial scout es un desastre: llegaron a correrme de la Asociación y reprobé el preliminar del curso de Insignia de Madera, humillación todavía mayor. Por si fuera poco, no fui rover investido ni Caballero Scout; además, un inoportuno berrinche con mi Akela le dio pretexto para negarme el Lobo Rampante. Todo esto me permite escribir sin remordimientos sobre temas escultas en periódicos, revistas y libros (Cuentos de una noche de campamento, Dos artistas en pantalón corto. Ibargüengoitia y Felguérez, scouts, entre otros). No debo hacerlo tan mal luego de veinte años de empecinada práctica, puesto que, todavía, existen despistados que leen mis engendros y hasta les gustan. Otros me retiraron el saludo.
El arrranque en firme
El pasado domingo se cumplió un año más de lo que antaño se celebraba como el aniversario de la Asociación de Scouts de México. Ya en un post anterior mencionamos que el primero de noviembre de 1931 se realizó en una finca de San Ángel, entonces una pintoresca localidad aledaña a la ciudad de México, la ceremonia de Promesa de los integrantes de los primeros grupos que conformaron a su agrupación predecesora, los Exploradores de México, de donde provienen los grupos scouts más antiguos de nuestro país a la fecha activos.
Sobre el tema realicé una investigación que, a principios del milenio, publiqué con el título de San Ángel, 1 de noviembre de 1931. La consolidación del escultismo en México, librito desde hace años fuera de circulación, donde recabé el testimonio de Juan Antonio Lainé Desormes, uno de los participantes en aquella ceremonia, fallecido en agosto de 2007 a la edad de 90 años.
Insisto en lo dicho con anterioridad: esta ceremonia marcó el arranque en forma del escultismo en México luego de casi dos décadas de tanteos. Trascendental fecha cuya conmemoración debería retomarse por la organización scout de nuestro país.
“Entré a los scouts en el año de treinta y uno, entonces estaba por cumplir los quince años y ahorita estoy para cumplir los ochenta y cinco. Estudiaba el primero de preparatoria en el Francés Morelos donde un profesor del colegio, el señor Gustavo Salles, fue quien llamó individualmente a varios de los alumnos al salir de clases para invitarlos a participar. Era hermano marista, me parece que titular del segundo año de secundaria y daba clases de botánica, creo que francés también y, claro, de moral; un excelente profesor y una gran persona. En una de ésas me llamó a mí: Lainé, ¿quieres quedarte tantito? Me tomó por sorpresa, totalmente. A mi siempre me gustó el campo, caminar y pues le dije que sí, claro que sí me gustaría, como no. Pues fíjate que hay reuniones cada ocho días en Guatemala cincuenta y seis —donde tuvieron su casa los Caballeros de Colón bastantes años—, ahí hay que asistir a las pláticas de preparación para que puedas hacer tu ceremonia de investidura, aunque no sé si usaría esas palabras o no, pero más o menos.
“Empecé a asistir a las reuniones, donde me encontré a los alumnos de otras escuelas y a varios compañeros del Morelos, con quienes ya después me iba caminando desde el colegio, que estaba en Morelos treinta, esquina con Enrico Martínez, a Guatemala. Nosotros salíamos de nuestras clases a las cinco de la tarde, estábamos allá a las cinco y media y eso se acababa como a las siete. Ahí tomaba un camión que me dejaba en la esquina de mi casa, en la San Rafael. No era una asistencia constante. Había unos que no podían y volvían a los quince días. Yo creo que nos juntábamos alrededor de unos cuarenta muchachos.
“Nosotros cuando llegamos supimos que el jefe de eso era el ingeniero Jorge Núñez, quien nos platicaba de escultismo. Había otro señor muy entusiasta que también nos explicaba y enseñaba algunos nudos, era Francisco Arrieta Vizcaíno; el padre Escontría nos daba una plática después. También iba de vez en cuando el 'Chino' Raz Guzmán, porque también era Caballero de Colón: era un individuo corpulento, con una fortaleza bárbara, y me parece que hasta organizó una excursión antes de la ceremonia de promesa [realizada al cerro del Ajusco]; creo que había otra persona, pero no me acuerdo. Básicamente eran ellos los que nos daban una guía y una platicadita de eso, principalmente el ingeniero Núñez.
“También había algo de práctica, creo que hasta una vez se abrió ahí una tienda de campaña, como para saber de qué se trataba, y nos explicaron en el patio cómo se ponían los palitos de madera para prender fuego, cositas de ésas. No fue durante mucho tiempo, cuestión de dos meses o tres, no más de eso y luego vino la Promesa. En cuanto yo creo que tanto el ingeniero Núñez, el padre Escontría como el 'Chino' Raz Guzmán vieron a los muchachos y formaron las patrullas de cada colegio, entonces dijeron ya, a hacer la Promesa de inmediato para echar a andar todo.
“Fue en la tienda de La Ciudad de México, en la calle Cinco de Mayo, frente al Monte de Piedad, donde compramos nuestros uniformes. Era la única que tenía esas cosas en cuanto a pantalones, camisolas y medias, mientras los sombreros los adquirimos en Tardán, que estaba a la vuelta, en el Zócalo. Algunas otras cositas sueltas las adquirimos en la sede de Caballeros de Colón; podrían haber sido los bordones, no lo recuerdo. En cuestión de pañoletas, era cosa de cada grupo. En el grupo tres se escogió que debía ser azul con una franja blanca, cosa que no entregaron a tiempo y entonces el señor Salles se fue a buscar paliacates azules de la Merced. Los consiguió todos menos unos, que resultó un poquito diferente del grabadito, ése fue el que me tocó a mi. Yo creo que en nuestro caso, la conformación de las patrullas la decidió el señor Salles. Estuve en lechuzas y fui el último scout, con Rafael Ulibarri de guía y Genaro Escalona de subguía.
“La ceremonia fue en la casa de 'Cuca' [Refugio] Goribar de Cortina y la debieron haber conseguido los Caballeros de Colón. Hacía esquina con Revolución, al que llegaba un trenecito. Entramos directamente al patio por la entrada principal, que era por La Paz. Recuerdo que había un poco de prados en la parte de atrás y luego el patio que daba acceso a la casa. No había mucha gente; de muchachos no creo que hayamos estado todos los apuntados en la invitación, más bien cincuenta, y personas atrás mirando, otro tanto. Un máximo de cien personas. Yo fui con mi papá, quien se integraría a los scouts hasta la siguiente década, como jefe scout nacional; él iba con su uniforme de Caballero de Colón, como de militar de fines del siglo antepasado: casaca corta y muy ajustada, con botones al frente y cuello levantado; pantalones rectos con una franja a los lados, bicornio adornado con plumas y espada al cinto. Había tres o cuatro uniformados así en el lugar.
“Tiene que haber habido un altar para la misa [la ceremonia tuvo como invitado de honor a Pascual Díaz Barreto, arzobispo de México. Nota de ARF]. No había asta bandera, pero había una escolta de los Caballeros de Colón y uno de ellos llevaba la bandera nacional en un portabandera. La ceremonia la presidieron el ingeniero Núñez Prida, Pancho Arrieta y Raz Guzmán. Después de que hicimos la Promesa, el guía pasó con cada uno de nosotros; creo que nos dimos la mano en el saludo scout y algo nos dijo, y algo le contestamos. Todas las patrullas reunidas en formación de rectángulo lo hicieron al mismo tiempo. Terminamos a eso de las once o doce del día, luego de comer tamales y tomar atole o chocolate, el clásico desayuno de una primera comunión. Después cada quien se regresó a su casa.”
Llamadas de silbato
NUEVAS FECHAS DEL JAMPAN: En el portal de la Asociación puede ya leerse el comunicado del jefe scout nacional, que oficializa las nuevas fechas del Jamboree Panamericano, aprobadas por el Comité Scout Interamericano: del 10 al 18 de julio 2010, en la misma sede de Toluca. También es consultable el corte de registro al 24 de agosto de este año de la Delegación mexicana, la única que hasta el momento ha apoquinado su inscripción, que señala por abajo de 1300 personas, para un evento contemplado para 8 mil participantes… SOBRE ABREVIATURAS: Durante mi paso por la redacción de la revista scout y el Tlatoani, de a tiro por viaje me dediqué a suprimir la abreviaturas con que firmaban los colaboradores sus artículos, en un afán por establecer un criterio editorial —valga aquí el término de uniformar— y, ante todo, eliminar algunos de los elementos que fomentan la división de castas dentro de la hermandad esculta. Y eso que entonces todavía los dirigentes nacionales no usaban camisolas especiales para diferenciarse del resto del peladaje. Agarramos parejo: fuera títulos de “licenciado”, “doctor” e “ingeniero”, último que de a tiro por viaje le volaba a las colaboraciones del jefe scout nacional, cargo que debe escribirse con minúsculas; fuera títulos nobiliarios, (ni paper, lord Baden-Powell), y también eclesiásticos, donde me llevé de corbata el S.I. (Societatis Iesu) con que suele firmar sus artículos y libros mi cuate el padre Fernando Soto-Hay que, hasta eso, no me rezongó. Y, por supuesto, pelas el R.S. (Rover Scout), algo que llegó a recriminármelo el descendiente de uno de sus fallecidos usuarios… MÁS SOBRE UNIFORMAR TÉRMINOS: Ya encarrilados, ahora que las manadas son mixtas —coeducativas en dialecto ENPrEsarial—, se habla de lobatos y lobeznas cuando, en estricta concordancia, debe decirse lobatos y lobatas o, si lo prefieren, lobeznos y lobeznas. La bronca viene cuando los cachorros de la manada crecen para convertirse en lobos y lobas aunque, en una brillante estrategia de publicity, debemos agradecerle a Shakira la redimensión del término. (02/nov/09)










