Yo ya «twitteo»,¿y tú?

Sígueme en:

La primera vez que oí hablar de Twitter fue en febrero de 2008. Recibí una invitación de Horacio Salazar, mi editor en MILENIO Diario. Debo confesar que me costó mucho trabajo entender el concepto: Tienes 140 caracteres para poner qué estás haciendo. La respuesta llegó en 33 caracteres: “Mmm. ¿Y a quién puede importarle?” Total que Lacho decía que tenía muchas ventajas, como la información en tiempo real, así que decidí hacerle caso. Hice mi perfil el 18 de febrero del 2009, pero lo tuve abandonado por un buen rato.

Para quienes todavía no lo conocen, Twitter nació en 2006 en los Estados Unidos, pero en México despertó una súbita fascinación a finales del año pasado. Es un servicio gratuito de microblogging que permite a sus usuarios enviar micro-entradas o “twitts”, con un máximo de 140 caracteres, lo que nos obliga a usar nuestra capacidad de síntesis. El envío de estos mensajes se puede realizar por la página web, usando alguna de muchas aplicaciones o desde un teléfono celular.

Con el tiempo, empecé encontrarle el gusto al Twitter. En Twitter la onda es precisa, concisa y maciza.

A diferencia de Facebook, en Twitter se habla de ideas, se comparten situaciones. Nada de estatus en las relaciones y mejor aún nada de mensajes de galletitas de la fortuna, mujer perfecta, tests de sabe-Dios-qué, o características de signos del zodiaco. Sin tanto rollo, te enteras de lo que la gente piensa, siente o está haciendo.

Además de la concisión, en Twitter las relaciones son light. No hay compromisos ni obligaciones. De entrada, no hay obligación de twittear. Existen twitteros anónimos que siguen a varios pero ellos no dicen ni pío. Otros twittean hasta por los codos.

A diferencia de Facebook, en que la amistad debe ser recíproca, en Twitter uno sigue a quien quiera y no hay obligación de seguirlos de regreso. Puedes, si así lo deseas, seguir a quienes te siguen. Hay quienes tienen más seguidores que a los que siguen Otros, siguen a mucho más personas de las que los siguen a ellos. No pasa nada.

Por ejemplo, Jack Dorsey, el creador, cofundador y presidente de Twitter, tiene más de un millón 400 mil seguidores y él solo sigue a unas setecientas personas. Dorsey, de 33 años, quien visitó nuestro país hace poco, piensa que más que una red social, Twitter es una red de información.

Tiene razón, en Twitter hay toneladas (gigabytes) de información en tiempo real. Afortunadamente puedes escoger únicamente la que te interesa, de quien te interesa, por el tiempo que te parezca interesante.

Por ejemplo, puedes seguir a Fulano de Tal y si después de un tiempo decides que no te gusta, te agobian sus twitts (¿o tweets?), o te parece que son demasiados, dejarlo de seguir sin problemas. Nadie le avisará que has dejado de seguirlo. No hieres sus sentimientos. No pasa nada.

Para aquellos que viven obsesionados con la seguridad, Twitter te da la opción de bloquear a seguidores molestos y de proteger tus twitts para que sólo los vean aquellos a quienes tu autorices. También tienes la opción de enviar y recibir mensajes directos, porque hay ciertos mensajes que, por cortos que sean, no hay que compartir.

Twitter resulta de gran utilidad para seguir temas de interés, o movimientos sociales, conciertos, etc. Twitter tiene además funciones muy divertidas como el FF (Follow Friday) para recomendar a quien nos parece interesante y # para crear temas.

Como red, tiene un sinfín de posibilidades. Información de primera mano de lo que sucede en conciertos, manifestaciones, tránsito, etc. Recientemente vimos su utilidad con #internetnecesario. Ante el posible aumento de impuestos al 3% en telecomunica-ciones, un montón de twitteros multiplicaron la consigna #internetnecesario con una velocidad que dejaría muerto de envidia a cualquier virus. Posteriormente, un grupo se reunió con senadores para protestar por el pretendido aumento en telecomunicaciones y se organizaron por el mismo medio para manifestarse en el Parque Hundido. Los legisladores se pusieron a estudiar nuevamente la conveniencia del tema. El impuesto a internet no pasó. Coincido con Jairo Calixto (Gran Tlatoani del Twitter) en que ésta es una de las trincheras del futuro.

Es difícil hablar de Twitter. Es una de esas experiencias que hay que vivir para entender, por lo que recomiendo experimentarla. Abrir un perfil es de lo más sencillo. Si después de un tiempo de usarlo, no te gusta, también es muy fácil darse de baja. Si acaso, agregaría una pequeña advertencia antes de inscribirse: Twitter es muy divertido y puede causar adicción.

Después de un lustro de trabajar juntos, hoy se cierra un ciclo para Horacio Salazar y para mí. No tengo palabras para agradecer a Lacho su infinita paciencia y apoyo en estos años en que domingo a domingo corrigió mis textos.

¿Twitteas? Dime tu opinión en: fernanda@milenio.com
o en http://twitter.com/FernandaT
o comenta en mi blog: