Padre que dejó prisión va al DF y a la Basílica
Este hombre fue uno de los reos más visitados durante su estancia en el Cereso.
Estuvo asignado a la celda 66, dormitorio a donde llevan a los de nuevo ingreso.
León, Gto.
El sacerdote José Luis de Maria y Campos López, fue a la capital del país a dar gracias a la Virgen de Guadalupe, tras haber salido y cumplir su condena, señalaron tres personas cercanas al sacerdote.
El padre José Luis fue uno de los reos más visitados en el Cereso de León, donde cumplió una sentencia por corrupción de menores y abusos eróticos.
Durante su estadía en prisión, siempre estuvo asignado a la celda 66, que es el dormitorio a donde llevan a todos los reclusos de nuevo ingreso, tanto del fuero común como del federal, antes de que se resuelva su situación ju-rídica.
Una vez que se les dicta formal prisión, a los detenidos se les traslada con el resto de la población penitenciaria, pero al padre José Luis de Maria y Campos López se le concedió permanecer en la misma celda, sin que se sepa la causa.
Personal del Cereso de León informó a condición de anonimato, que el padre no participó en ningún taller como el de carpintería o herrería y que nunca convivió con el resto de los internos.
Su celda siempre fue la 66, que es a la que llegan todos antes de que se les dicte auto de formal prisión.
Durante varios meses compartió celda con Roberto Zermeño Vargas, ex dueño del Club León, con el narcotraficante asesinado Juan Martín Gálvez Olivares “El Pecas” y con Alberto David López Belmonte, el homicida de dos veladores de La Salle Panorama.
De hecho, en esa celda 66 se mantenía a reos procesados que pudieran tener problemas con otros internos.
Feligreses de la parroquia de San Francisco del Coecillo acudían con frecuencia a visitar al padre José Luis al Cereso de León.
“Le llevaban dinero y mandado, aquí siempre ha sido un padre muy querido”, indicó una vecina del Coecillo, quien acudió a la misa al templo de las Crucitas.
También acudían a visitarlo varios vecinos de Santa María de Cementos.
En promedio recibía cinco visitas diarias.
El abogado defensor Juan Raymundo Padilla Lucio indicó que existieron irregularidades en la integración de la averiguación previa, tales como la ampliación de declaración de las víctimas en forma aleccionada y supuestos testimonios inventados, que no fueron acreditadas por el mismo Ministerio Público.
Indicó que las personas que presentaron la denuncia contra el padre modifican de un día para otro esencialmente el relato.
Dijo que cuando la víctima es auténtica, real, se sostiene desde un inicio y no lo modifica en cuestión de horas, a petición del Ministerio Público.
En contraparte, un peritaje de la psicóloga Araceli Anaya advirtió que las agresiones sexuales que supuestamente sufrió un menor por parte del sacerdote José Luis de María, podrían desencadenar en la víctima una reacción de tipo sicótica,
El mecanismo de defensa de los uno de los menores, según la psicóloga,
Era echarse la culpa porque no tuvo las condiciones para defenderse.










