Reencuentro con los ancestros
Originario de Zapotlanejo, Israel Pérez ha armado altares de muertos desde 1999. Hoy cumple diez años realizando esta labor y es su tierra natal la que será testigo del altar de muertos más grande de México.
En México, la muerte no es el fin de todo. El Día de Muertos es una tradición única en el que año con año los difuntos reviven en la memoria de sus seres queridos a través del color, el sonido y el sabor distintivo de nuestro país.
El padre, la madre, los abuelos o cualquier personaje del pasado retornan desde el cielo para visitarnos y platicar juntos de las anécdotas que tanto disfrutamos. En México, el Día de Muertos no tiene nada que ver con la frase: “Truco o travesura.” Es un encuentro con nuestros seres queridos que se fueron de viaje y en esta fecha regresan para convivir con nosotros.
Israel Pérez Aguirre, licenciado en diseño gráfico, ha construido altares de muertos gigantes desde hace diez años en distintos puntos del país.
“Desde muy pequeño, con los moldes de aluminio que usaba mi mamá para hacer gelatinas, empecé a construir torres para los altares de muerto; ahí empezó el gusto por esta tradición”, relata Israel sus inicios en la construcción de esta peculiar artesanía.
“El altar de muertos es una tradición que refleja cómo somos los mexicanos ante la muerte. Se presta para expresar con artesanías, música, con todo este contexto religioso que refleja la fusión de la cultura prehispánica con la europea, el cariño por nuestros muertos”, explica.
Originario de Zapotlanejo, Jalisco, Israel Pérez ha armado altares de muertos desde 1999, inicialmente en el municipio de Tlaquepaque, y desde entonces ha construido estos monumentos en varias partes del país, principalmente en Morelia, Michoacán; aunque su trabajo ha llegado hasta la lejana Buenos Aires, Argentina, en 2001, de lo que Israel rememora: “La gente entraba a la capilla, se quedaba sorprendida al ver calaveras de dulce, ver las diversas figuras de papel picado, todo eso lleno de color, por lo que les sorprendió la cantidad de objetos coloridos. Me preguntaban el motivo del altar y la foto que se coloca en el centro y al explicarles el significado, se sintieron identificados con esta tradición tan mexicana.”
En este año, Zapotlanejo será sede de su trabajo y con el apoyo del ayuntamiento, así como las personas del pueblo, construirán el altar de muertos más grande de México.
“Siempre quise hacer un altar de muertos en mi tierra y ahora en este 2009 cumplo diez años de construir altares y para conmemorar esto, decidí montar este proyecto llamado Fiesta Nacional de las Ánimas y se pretende que se lleve a cabo en diferentes lugares del país cada año”, explica.
El altar fue construido en cuatro días con la ayuda de más de 500 estudiantes de secundarias y preparatorias, auxiliados con material proporcionado por el ayuntamiento. “El motivo de iniciar este proyecto en Zapotlanejo es que a mucha gente de aquí le tocaba ver varios de los altares que construí en otros años, y no sabían que estos altares los había hecho alguien de su tierra”, asegura.
Titulado Del cielo a la tierra, este gigantesco altar de muertos será mostrado hoy en el centro del municipio de Zapotlanejo.
Guadalajara /Alejandro López Camacho










