“Se necesita vocación y pasión”

Simón Prado considera que un buen médico es aquel que tiene vocación de servir. Afirma que la Medicina da muchas satisfacciones, entre ellas, las sonrisas de los niños.


Perfil

Simón Prado ama su profesión: la Medicina. Posee dos especialidades, una en Alergología y otra en Pediatría. En su tiempo libre desarrolla obras de pintura figurativa y abstracta. Sus cuadros han sido expuestos en el Metro, el Festival Internacional Tamaulipas, la Casa de la Cultura de Tampico, la Biblioteca de la UNE y en la Casa de la Cultura de Tamaulipas en el Distrito Federal.

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Sus dos pasiones son la medicina y la acuarela. Simón Prado Lobato dice que ambas llegaron a su vida por casualidad. “Quería estudiar Biología o Química Farmacobiología, pero en aquel entonces había carreras más prometedoras como la Medicina. Hoy estoy muy contento de ser médico. Me encanta mi profesión. Me ha dado enormes satisfacciones”.

Cuando era niño le gustaba dibujar personajes de Walt Disney, y con el paso del tiempo hacer retratos a lápiz se volvió su técnica favorita, hasta que por curiosidad tomó un curso de acuarela que lo envolvió. “Me encantó experimentar con colores. La acuarela me ha mostrado un mundo que desconocía”.

¿Qué es la Medicina?
Es un vínculo entre el ser humano y Dios.

¿Qué es lo más satisfactorio de su profesión?

La sonrisa de un niño. Es maravilloso cuando existe una complicidad entre el pacientito y el doctor. Es hermoso convertirse en el compañero de juego de un niño.

¿A qué dificultades se enfrenta un médico?

Uno de los momentos más difíciles que vivimos los médicos es cuando nos enfrentamos con una persona que está por fallecer y además sabemos que ya no se puede hacer nada para salvarla. Comunicar a los familiares que el paciente falleció es una de las cosas más dolorosas. Sin embargo cuando existe la posibilidad de salvar a una persona, aunque las posibilidades sean mínimas, no perdemos la esperanza y luchamos junto a ellos contra las enfermedades.

¿Hay algún caso que lo haya marcado en su preparación como médico?
Cuando estaba haciendo el internado atendí a una niña de alrededor de siete años de edad que tenía un cuadro de estado asmático severo. Una tarde estaba platicando con ella tratando de animarla y de que no la pasara tan mal, y muy seria me dijo “Doctor me voy a morir”. Esa noche la niña murió. Todavía me duele recordar ese episodio de mi vida que me provocó una sensación de impotencia y pesadez.

¿Cómo debe ser un médico?

Debe ser muy humano, eso es lo que hace la diferencia y la gente lo nota. Hay doctores fenomenales que son una biblioteca andante, pero los pacientes se quejan de sus tratos. Sin el factor humano te falta todo. Los médicos no tienen porqué sentirse superiores, no es coherente con su vocación y la carrera que eligieron. No se puede jugar con la vida de las personas; cuando se aplica un tratamiento es porque ya se hicieron los estudios previos. Hoy hay programas de televisión que muestran una idea equivocada de esta profesión.

¿Desde cuando imparte clases en la Universidad del Noreste?
Desde hace 18 años soy profesor de Medicina en la UNE. El contacto con la juventud contagia entusiasmo y permite que tu actividad como docente sea satisfactoria. Es un honor no permitirte envejecer por lo menos mentalmente.

¿Admira a alguien?
En el ámbito religioso a Jesucristo por el modo en cómo se manejó frente a los demás; y también admiro a Ghandi porque manipuló la resistencia hindú sin violencia. A nivel nacional admiro a Benito Juárez porque es un ejemplo de que todos podemos superarnos y alcanzar lo que deseamos. Enfocándome a las artes, admiro a Monet por la forma en que manipula los colores y el hecho de que sus técnicas continúan vigentes. Uno de mis ídolos es la empresa Walt Disney por la calidad y creatividad en cada una de sus animaciones. Dentro de mi profesión admiro a los investigadores de inmunología porque son personas muy adelantadas a su tiempo, ven un poco más allá y eso sirve de base para todo lo que tenemos actualmente en medicina.

¿Cómo surgió su pasión por la acuarela?
Dibujar es una inquietud de toda la vida. Cuando era un niño me gustaba dibujar a los personajes de Walt Disney como a Mickey Mouse, al Pato Donald, y al Capitán Garfio. Más grande me enfoqué en hacer retrato a lápiz y lo disfrutaba mucho, hasta que me tropecé con la acuarela, técnica que comencé a desarrollarla por curiosidad, pero que poco a poco me atrapó. Es otro mundo.

¿En qué piensa cuando pinta?
Tengo la costumbre de meterme en el cuadro. Me centro en la expresión del retrato a tal grado que siento que soy la persona que está en ese cuadro. Trato de transmitir los sentimientos que pudieran generarse en este individuo que estoy pintando. Me interiorizo mucho, me sorprende la manera en que me transporto al momento que estoy plasmando con trazos y colores.

¿Qué es lo que pinta?
Busco plasmar el lado positivo de cada vivencia. Una ocasión desarrollamos una serie de cuadros relacionados con el aborto, y yo no me centré en plasmar una imagen cruda. Los médicos observamos y vivimos bastantes cosas difíciles para además plasmarlos en acuarela. Intento transmitir momentos con los que me identifico, pero que son bellos.

¿Qué opina sobre el aborto?
Estoy en contra. El niño es un ser individual que debe ser respetado. Es difícil pensar en que eliminar a un ser humano pueda ser una solución. Considero que no hay justificación para este hecho.

¿Qué hace en su tiempo libre?
Además de pintar, tocar un poco de flauta y me encanta practicar windsurfing.

¿Dónde practica windsurfing?

En la laguna de Tamiagua. Es muy divertido, se requiere pericia para manejar la vela pero el viento de la laguna es suave y puedo practicarlo tranquilamente, además la laguna no es muy profunda por lo que es un deporte seguro.

¿Cuál es la actividad que disfruta más?
Me gusta todo lo que hago, Puedo decir que cada día que vivo es un logro. Intento divertirme en cada instante. Deseo que Dios me dé la capacidad de seguir ayudando a la gente que confía en mí y cuando llegue el día en que diga “Ya es tiempo de dejar a la Medicina a la siguiente generación”, quiero continuar desarrollándome en la pintura. La acuarela me dio la entrada a un mundo que yo desconocía.

Denise Ayala