Juanita Castro/Hermana de Fidel y Raúl

La agente Donna

De 76 años y exiliada en Miami, tras mantener un bajo perfil en una ciudad donde sus compatriotas se debaten entre odiarla o aceptarla, decidió narrar en un libro sus experiencias y revela que trabajó para la CIA.

Juanita Castro, hermana de Fidel y Raúl, reapareció para atizar la mecha sobre la situación de Cuba, además de revelar que trabajó para Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos. La hermana de los líderes cubanos dice que no fue fácil decidir entre los vínculos familiares o el unirse a la CIA para socavar el régimen comunista que suplantó los ideales democráticos que inicialmente impulsaron la revolución cubana.

“No fue fácil, pero frente a tanta injusticia tampoco me fue difícil. Era consciente que la ruptura familiar sería fuerte, violenta. Tenía que escoger: o me resignaba y aceptaba ver todo lo que estaba pasando o actuaba y me decidí por lo último”, afirmó la hermana menor de los líderes cubanos.

Juanita, de 76 años y exiliada en Miami, reveló su colaboración en su libro de memorias Fidel y Raúl, mis hermanos: La Historia secreta publicado por la editorial Santillana y escrito con la periodista María Antonieta Collins.

Su actividad consistió en esconder a las personas que perseguía el gobierno de sus hermanos, transmitir mensajes a otros colaboradores de la CIA dentro de la isla caribeña y trasladar en su vehículo armas en bolsas a sitios a los que el poderoso servicio de Inteligencia cubano no sospechara.

Antes de sus contactos con la CIA, Juanita por su propia cuenta hizo labores en contra del gobierno castrista tras percatarse de que sus hermanos estaban traicionando lo que habían prometido: “pan con libertad, pan sin terror, una verdadera democracia, justicia social”.

Menuda y vestida de manera elegante, recordó que luchó mucho por la revolución cubana, que triunfó el 1 de enero de 1959, pero que poco tiempo después de la victoria se sintió “decepcionada y descorazonada”, por el rumbo del proceso con medidas radicales como los fusilamientos.

“El primero que estrenó el paredón en Cuba fue el Che Guevara”, aseguró.

La hermana de los Castros afirmó que ella era una enamorada de la revolución hasta que gradualmente se dio cuenta de lo que pasaba y dijo: “Esto determinó mi actitud y posición. Ya a principios de 1960 estaba muy preocupada”.

“El camino que ellos tomaron [Fidel y Raúl], muy diferente de lo que ofrecieron, fue lo que determinó que se rompieran nuestras relaciones como hermanos”, enfatizó.

Por ello, en 1961 se transformó en la agente Donna de la CIA dentro de Cuba, un paso que dijo no le causó ningún remordimiento.

Juanita, que hasta su jubilación fue propietaria de una farmacia en el suroeste de Miami, desde que Fidel se enfermó en 2006, ha exhortado a su hermano Raúl, quien asumió las riendas del poder, a liderar el proceso de cambios en la isla caribeña tan esperado por la diáspora cubana.

Juanita y Raúl tenían excelentes relaciones hasta que ella decidió públicamente oponerse al régimen, incluso cuando necesitaba interceder por alguien, recurría a él.

Tras mantener un bajo perfil en una ciudad donde sus compatriotas se debaten entre odiarla o aceptarla, Juanita decidió narrar en un libro sus experiencias. En las entrevistas que ha concedido evita especular sobre el futuro político de la isla. Dice que sus hermanos “todavía tienen chance de que la historia no sea muy severa con ellos”.

Redacción: Ramón Rivas Uribe
Miami. Agencias