De los zombis endiablados a Fernández Noroña

Y luego me dicen que por qué me salto de una película a un comentario político pero miren, es sencillo. Fui a ver REC 2 que fue un total fiasco. Qué digo fiasco, ¡un asco! Todo lo “real” y lo tenebroso de una posible infección viral que convertía en perros rabiosos a los inquilinos de un viejo edificio en Barcelona, terminó en una absurda historia en donde la iglesia católica busca el control, a través de un virus, de “la posesión diabólica” sobre una persona. Aquí lo único creíble fue que Benedicto estuviera detrás de todo ello pero no, ni mención del caso.

Entonces, además de todo esto tan inverosímil, el argumento principal de encontrar la sangre de una poseída cambiaba cada vez que la sangre era encontrada, y cambiaba bajo el mismo argumento: “necesitamos la sangre de la niña Medeiros” ¡pero la sangre está allí tómala ya”. Terrible.

Bueno, pues esto tan fuera de lógica y sin línea creíble o posible me lleva irreparablemente a todo el circo montado por la aprobada ley de ingresos: también con argumentos fuera de contexto, absurdos y contradictorios. Primero: un Fernández Noroña que sube a tribuna con tremendo papelón tratando… tratando de joder, que es lo que siempre hace. La verdad hasta cansancio me da hablar de él. Pero lo que sí me aseguró con su “show” (as always) es que si él representa a algunos mexicanos pues qué madriza les pone con la manera tan visceral (personal) y berrinchuda con la que se dirige al resto de los diputados, es decir, a los “representantes” de la población. A lo mejor sí hay mexicanos así…¿Será?

En este alud de incongruencias no puedo dejar de mencionar la cobardía de César Nava, Presidente del PAN, votando a favor de la ley para luego echarle la culpa al PRI del pastel quemado. Qué falta de pantalones y de vergüenza creyendo que no nos íbamos a enterar. Qué inmadurez. Qué ridículo.

La sociedad parece demandar cada vez mayor seriedad en San Lázaro y distintas voces se han empezado a unir para, primero: bajarle el presupuesto al IFE, a los diputados y, por supuesto, a los partidos políticos. Y segundo: para acabar, dar fin de una vez por todas, a los plurinominales con posible reelección de los legisladores.

Este sexenio debe ser el sexenio para la Reforma del Estado, la tan esperada y presumida reforma. Pero, como bien dijo el politólogo Giovanni Sartori a propósito del tema: “promesas son promesas…”. Por cierto, sigo esperando que Calderón me quite la Tenencia.

Nota en el refri: Hoy, estreno de This is it (lo último de Michael Jackson).