El virtuosismo barroco envuelve al Teatro Nazas
Lourdes Ambriz fue la invitada especial para este programa dedicado a Handel. Mariana Chabukiani tuvo una actuación destacada en la ejecución del clavecín.
Torreón.- La tranquilidad pudo percibirse anoche a través de la primera obra que presentó la Camerata de Coahuila en el sexto programa de la segunda serie en el Teatro Nazas.
El sonido que evocaba cada instrumento, podía transmitir esa espiritualidad que Handel colocó en su obra “Water Music” en donde el clavecín ejecutado por Mariana Chabukiani, le dio ese toque especial, esa sensualidad apaciguada a través de los acordes.
Conforme los movimientos aparecían, una sensación de frescura podía sentirse con esta primera interpretación que tuvo un dulce pero arrebatador comienzo.
Lo colorido de la obra, permitió que chicos y grandes fueran atrapados de inmediato por la composición que reflejaba un sentimiento de paz y quietud.
La maravillosa interpretación de los músicos permitió que existiera un ambiente de melosidad y destellos de calidad que se hicieron constantes.
Después de contar con momentos sumamente alegres, uno de los movimientos permitió concebir una sensación de serenidad, en donde los asistentes a través de la melodía, pudieron conocer un lado tierno y seguro del compositor, que sin duda habría de regresar con nuevos bríos y volver a la emoción a través de los acordes.
El virtuosismo de la obra dejó pasar sentimientos desde el más profundo hasta el más gozoso, lo que trajo de la mano a los espectadores por un mundo lleno de nuevas sensaciones.
Los timbales formaron parte de ese factor sorpresa dentro de la pieza en la cual las cuerdas hicieron también su esplendoroso acto para fusionarse uno con el otro y dar entrada a los cornos y las trompetas que dieron ese aire majestuoso lleno de fuerza y vitalidad que fue disfrutado por el público.
Es así como se dio paso a la segunda parte de este concierto, en donde la presencia de la soprano Lourdes Ambriz, bajo la dirección de Ramón Shade, dieron paso a una nueva experiencia que estaría repleta de calidad, belleza interpretativa y una voz deslumbrante para los oídos de los invitados.
“Alexander Fest”, dejó impactado a los asistentes que con la mezcla de talentos, hizo de la velada una muestra de pasión por la música.
Cada uno de los instrumentos evocó bellos paisajes barrocos.
La gama de emociones y sentimientos que fueron creados en la presentación, se consolidaron gracias a la orquesta que, si bien por algún momento fue acompañamiento de la voz de cantante, siempre dejó sentir ese abrazo hacia la artista que nunca pudo sentirse sola.
La complicidad de ambos junto con la orquesta, arrancó los aplausos de los espectadores, quienes disfrutaron de una noche inolvidable.
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Dentro de la segunda parte del concierto, que fue dedicada a los 250 años del fallecimiento de Handel, se escuchó la obertura y las arias de Giulio Cesare, que estuvo colmada de pasión.
Rinaldo, formó parte también de esta presentación, en donde la voz de Ambriz, lució excepcional, con sentimientos encontrados, ofreciendo al público una majestuosidad.
Sin duda, los oboes, los violines y los chelos, para la segunda parte tuvieron un destacado aporte en las piezas del programa preparado para esta noche de Camerata.










