Invita a abrir bien los ojos ante el arte

La crítica Avelina Lésper ofreció una charla en la cual instó al público a acudir a los museos y galerías con una visión analítica y cuestionar si lo que se está observando realmente posee valor artístico.

Monterrey, NL.- La especialista cuestionó los discursos de exponentes de las nuevas generaciones de artistas.
La especialista cuestionó los discursos de exponentes de las nuevas generaciones de artistas. Foto: Gustavo Mendoza Lemus

Un tiburón conservado en formol, prendas teñidas con la menstruación de la artista, un vaso de agua medio vacío ante una sala. ¿Esto es arte? Para la crítica de arte Avelina Lésper hace tiempo que alguien “amputó las pasiones en el arte” por lo que ahora hasta unos calcetines pueden ser una obra que valga 20 millones de dólares en el Reino Unido.

La especialista ofreció una charla en la galería Arte Actual Mexicano, donde invitó a los presentes a criticar al arte contemporáneo, a acudir a los museos y a decir expresar “esto no es arte”.

Con más de una docena de ejemplos del llamado “arte contemporáneo” proyectadas en una pared, la colaboradora de Laberinto, suplemento cultural de MILENIO Diario, criticó que el “nuevo anti arte” simplemente ha provocado que “todos se crean artistas”.

“Los materiales son un vehículo que el artista utiliza para crear una obra pero no por poner los botes de pintura para que éstos sean la obra, como pasó en la última Bienal del Museo Rufino Tamayo, alguien que estaba seleccionando puso solamente los botes de pintura, así que literalmente la pintura era ‘la pintura’ en la pared”, expresó la crítica de arte ante una concurrida asistencia.

Para ejemplos, sobran. Una caja rodeada de cinta adhesiva, del artista Graham Hudson, la cual esta valuada en 90 mil dólares o una maleta con objetos colocados dentro de ella, de los artistas Bob y Roberta Smith, que tiene un precio de hasta 60 mil dólares.

De igual forma, no olvidemos la creciente polémica en torno al artista Damien Hirst (el más representativo de la generación “Jóvenes artistas británicos”) quien se ha vuelto el artista más rico de Inglaterra por sus tiburones y ovejas conservadas en formol, las cuales se han vendido en casas de subasta mediante la especulación de sus galeristas.

En opinión de la crítica de arte, desde que Marcel Duchamp presentó su famoso “urinario” a principios del siglo XX, así como los discursos artísticos enfocados al nombre y no a la obra posteriores a la década de los sesenta vinieron a crear “objetos que porque son tocados por artistas ya se han vuelto arte”.

“Ahora que hay artistas por todas partes y que hay una sobresaturación de obras nunca había existido un nivel tan bajo en el arte. ¿Cómo es posible que ahora que hay tanta oferta que demanda, el arte cueste lo que cueste?”, se cuestionó.

Lésper cuestionó los discursos de las nuevas generaciones de artistas, quienes critican que si su “arte” no es comprendido es porque el espectador “es un conservador o un represor de su libertad de expresión”. Al respecto, la crítica de arte señaló que existen galeristas y curadores quienes aumentan el valor de obras sólo por el nombre del creador.

Para todo esto, Avelina Lésper recomendó al público a criticar lo que ve en los museos y expresar abiertamente que si algo no le parece arte que lo haga sentir, pues sólo de esa manera los galeristas y museos buscarán tener mejores exposiciones en sus espacios.

“Ya nadie va a los museos, las exposiciones se van y nadie las vio. Ya nadie compra los catálogos. Que a ustedes no les de miedo pararse frente a un objeto y cuestionar ¿es esto arte?”, señaló la especialista.

Gustavo Mendoza Lemus