Embelesa Carmina Burana al Forum
La Ópera de Bellas Artes, Coro y Orquesta presentaron la obra maestra de Carl Orff
Cuál es el poder enigmático que tiene Carmina Burana para emocionar sobremanera a quien la escucha? La respuesta unánime del embeleso que causó la recreación de una de las obras cumbres de Carl Orff en los alrededor de 2 mil asistentes al Forum Cultural Guanajuato la noche del
domingo, no dejó duda de su arrollador embrujo.
La Ópera de Bellas Artes, Coro y Orquesta del Teatro de Bellas Artes
en su primera presentación en el Cervantino (ayer repitieron el programa
en el Teatro Juárez), lograron una conjunción única, cuya vívida interpretación resultó en 70 minutos de deleite acústico emocional.
Esta cantata escénica, que en su textualidad alude a un conjunto de canciones injuriosas, poemas medievales creados por el vulgo, la exaltación del amor carnal y el placer erótico, seduce por la atinada
agudeza del músico germano, que se vale de textos cantados en latín, algunos en francés y otros del alemán medieval.
La dirección orquestal de Ramón Shade, alcanzó altos vuelos como director huésped, quien lució brioso, enérgico, con el control y las transiciones justas para armonizar el monumental ensamble.
Cada una de las piezas de Carmina Burana: “Fortuna Imperatrix Mundi”, “Primo Vere”, “Uf dem anger”, “In taberna” y “Cour D’ amours”, entre otras, fueron aplaudidas a rabiar por un público rendido desde los primeros minutos a la fuerza interpretativa de los músicos y el coro.
Mayormente con la utilización de percusiones y sirviéndose de un ritmo insistente y repetitivo que causa la exaltación del escucha, la pieza, compuesta entre 1935 y 1936 incluye a cantantes solistas.
Para este caso, Conchita Julián como Soprano, Óscar de la Torre, Tenor y Guillermo Ruiz, Barítono, prestaron sus voces con energía, tesitura y timbre impecable pese a la dificultad interpretativa.
Nadie de ellos fue menor, cada uno tuvo sus momentos de brillantez, con destacada evolución vocal capaz de sostener la progresión en la notación musical.
Parte de una trilogía de los “Triunfos”, de Orff, Carmina Burana se complementa con las obras: Catulli Carmina y Triunfo de Afrodita, que acaso se han interpretado menos que la primera.
Al final y mientras en el escenario lucía plásticamente esplendorosa la imagen del Coro y la Orquesta, cayeron las últimas notas de forma monumental, tanto, que el auditorio no dejó de aplaudir esperando un encore que no llegó.
La presentación fue pues, una actuación memorable del ensamble y una calificación sobresaliente para Ramón Shade en esta 37 edición del FIC.










