Araña mexicana salió vegetariana
El arácnido tiene que eludir la guardia formada por miles de hormigas
Las cerca de 40 mil especies conocidas de arañas son pequeños depredadores que se alimentan de insectos y otros animales. Pero ahora dos científicos han descubierto el primer ejemplo de una araña vegetariana: un insecto saltarín que aprovecha un arreglo cooperativo entre hormigas y acacias para disfrutar una dieta de... ¡brotes tiernos!
Hace un par de años, Christopher Meehan, que estudiaba en la Universidad Villanova, de Pennsylvania, hacía estudios de campo en la Riviera Maya, al sur de Cancún, y como parte de ellos filmaba a una diminuta araña que vivía sobre una acacia del género Vachellia.
Era una acacia muy estudiada, porque en ella se da un ejemplo clásico de mutualismo, una interacción entre dos especies en la que ambas salen ganando.
En este caso, las hormigas de la especie Pseudomyrmex protegen a la planta de otros animales herbívoros y reciben a cambio espacio para vivir y alimento en forma de un néctar que la acacia secreta cerca de la base de las hojas, además de unas suculentas puntas de hoja llamadas cuerpos Beltianos.
Meehan, sabedor de que las arañas son carnívoras, pensaba que iba a ver un ritual de caza particular, con las hormigas como víctimas. “Esperaba que hiciera algo como acechar a una hormiga”, dijo.
Pero no. La arañita, después de observar cuidadosamente el panorama, saltó con rapidez entre las hormigas para arrebatarles un cuerpo Beltiano. No se comió a las hormigas; se comió su alimento.
La araña que vio Meehan, a la que bautizó como Bagheera kiplingi, es la primera especie conocida cuya dieta es eminentemente vegetariana, pero no fue la primera observada por la ciencia. Ya en 2001, Eric Olson, de la Universidad Brandeis, en Massachusetts, había observado este mismo comportamiento entre arañas idénticas que vivían en Costa Rica.
Los dos investigadores unieron fuerzas para describir los hábitos alimenticios de esta especie, en un informe que publica hoy la revista especializada Current Biology.
Bagheera kiplingi no es en realidad una especie nueva: George y Elizabet Peckham la describieron en 1896, construyendo su nombre a partir del de Bagheera, la pantera negra de El libro de la selva, escrito por Rudyard Kipling, en cuyo honor bautizaron a esta especie.
De hecho, los Peckham describieron a otros tres géneros de arañas de la familia Salticidae, y los bautizaron también con nombres tomados del libro de Kipling: Akela, Messua y Nagaina.
Lo que Meehan, Olson y colaboradores describen en el informe que se publica hoy son los hábitos alimenticios del arácnido, que evidentemente aprovecha una situación de mutualismo existente para su beneficio, sin tener que aportar aparentemente un precio.
“Las arañas hacen su trabajo evitando de manera activa a las patrullas de hormigas, basándose en una excelente vista, agilidad y capacidades cognitivas”, dice el reporte de Science Daily.
Meehan detalló a The New York times que el proceso de caza de puntas de hoja no es un proceso automático sino muy activo. “Cada evento de forrajeo plantea un obstáculo nuevo. La araña contempla un blanco alimenticio, y a veces retrocede y vuelve a mirar. Luego usa una variedad de modos para moverse acrobáticamente entre las hormigas”.
Podría decirse que B. kiplingi es una especie oportunista, que logra para sí los frutos de la alianza evolutiva entre la hormiga y la acacia. Para lograrlo debe ser muy astuta y rápida.
Lo es, dijo Meehan. “En general las arañas saltarinas poseen destrezas sensoriales-cognitivas increíblemente avanzadas, gran agilidad de ocho pates, y Bagheera no es la excepción. Los individuos emplean diversas estrategias propias de la situación para evadir a las hormigas, y las hormigas simplemente no pueden atraparles”.
De hecho, las arácnidos construyen telarañas en la acacia, aunque en zonas que parecen no resultar de interés para las hormigas, además de que las arañas defienden activamente sus nidos frente a posibles invasiones.
Meehan agregó que también es posible que las arañas imiten a las hormigas, pues de pequeñas son y se comportan de modo muy parecido. El científico sospecha que B. kiplingi es incluso capaz de usar, a manera de disfraz, la firma química de la hormiga, es decir, el arácnido huele como Pseudomyrmex.
Aunque se trata del mismo animal, las arañas costarricences parecen adaptadas a una dieta más híbrida, pues complementan las puntas de acacia con algo de presas animales, incluyendo larvas de su rival la hormiga.
En el caso de las arañas mexicanas, las puntas de hoja constituyen más del 90 por ciento de los 140 elementos alimenticios que identificó Meehan en sus tomas de video de alta definición.
Robert Curry, coautor del estudio y profesor de Biología Tropical en el curso que estudiaba Meehan en Quintana Roo, dijo que les sorprendió mucho encontrar estas peculiares relaciones en una especie tan conocida.
“Este mutualismo bien conocido ha sido estudiado por los ecólogos tropicales durante casi 50 años, y sin embargo el papel de la araña no fue advertido sino hasta el descubrimienot de Olson en 2001.
“Fuimos afortunados al encontrar en México un área donde la araña es al a vez excepcionalmente abundante e incluso más herbívora que en Costa Rica”, asentó.
- Claves
Más implicaciones
• Para Meehan y Olson, el análisis evidencia que la coevolución entre una hormiga y una planta puede producir estructuras vegetales como los cuerpos Beltianos.
• Es evidente que estos cuerpos, diseñados por la evolución para afianzar el mutualismo, pueden ser explotados por un tercero oportunista, como B. kiplingi.
• Pero se requiere más estudio: las arañas viven en partes de la acacia que las hormigas no procuran, y defienden activamente sus nidos.
• También hay indicios de que los machos de la especie ayudan a cuidar de los huevecillos y de las crías, una conducta que no se había visto en ningún arácnido.
Monterrey • Horacio Salazar














