Fabián PulidoLa Esfera
Bastardos sin gloria
No, no escribiré sobre alguno de nuestros políticos a pesar del título. Es Quentin Tarantino quien se lleva estas líneas.
Se ha estrenado la esperada cinta “Inglourious Basterds”. Los protagonistas: Brad Pitt, Mélanie Laurent y Christoph Waltz. La historia, alterna: la venganza de un puñado de judíos contra todos los nazis posibles durante el Tercer Reich.
Debo decir que esperaba más. Generalmente Tarantino sorprende y mucho en cada entrega. No creo que en esta última lo haya logrado. La actuación de Pitt no es la mejor (y el que haya tenido tres líneas no es excusa). El trabajo de Christoph Waltz, sin embargo, es lo más interesante. Excelente actuación. La música, que generalmente es protagonista en los trabajos de Tarantino tampoco fue la más sobresaliente. La cadencia del filme, espesa: con escenas demasiado extensas y diálogos poco “tarantinescos” y con poca aportación.
Pensando en otras escenas extensas en la carrera de Tarantino pero con diálogos interesantes, cómicos y reveladores (que te mantienen dentro), recuerdo la entablada entre “Beatrix Kiddo” y “Vernita Green” en la sala y cocina de “Vernita” (y es sólo una de las tantas conversaciones maravillosas que se relatan en ambos volúmenes de Kill Bill). O la discusión entre "Vincent Vega" y "Jules" (Pulp Fiction) respecto a cómo los franceses llaman a la hamburguesa Quarter Pounder: “Royale with Cheese”. Conversaciones que, incluso, se han convertido en clásicos.
He escuchado distintas opiniones. Algunos aseguran que, la frase final de “Aldo Raine” (Pitt): “sin duda es mi obra maestra”, se trata de Tarantino mismo reconociendo su trabajo como una suerte de ejercicio narcisista. Who knows. Lo cierto es que Tarantino siempre me ha emocionado y sorprendido en cada uno de sus filmes. No pasó lo mismo con Los Bastardos sin Gloria. Simplemente el Quentin innovador, creativo, arriesgado no se ve. Claro, salvo por la historia alterna de un final distinto para el Tercer Reich. Tan distinto como ha sido y será el final de Martín Esparza…
…hasta nunca señor Esparza. Por cierto, algunos mexicanos estamos a favor de un cambio en el manejo y discrecionalidad de los sindicatos de este país. Sobre todo de aquellos que siempre han resultado en conflictos sociales y en pésima entrega de cuentas que directamente afectan a nuestra gente ¿Quién sigue, el sindicato de maestros? ¿Podrá señor Presidente romper ese pacto maligno con Elba Esther?
Nota en el refri: No perderse REC 2. Finales de este mes.










