Alejandro GonzálezEl efecto Frankenstein
El monstruo de Venter
La semana pasada hizo una aparición pública el científico Craig Venter. Fue a Venecia a la conferencia mundial sobre el Futuro de la Ciencia.
Venter es reconocido por haber realizado la secuencia del genoma humano, pero más aún, por haber inventado una técnica de secuenciación rápida, tan veloz que ha sido puesta en duda por algunos científicos, pero que le ha permitido “leer” a grandes rasgos los elementos que componen el ADN de miles de microorganismos.
A principios de año anunció que trabajaba en la creación de organismos artificiales; valiéndose de un proceso en el que las células reparan sus cromosomas, se inserta un cromosoma de otra especie con características deseadas y el resultado es una célula que no existe en el planeta con características especiales; Venter dice que con esto pasó de la lectura a la escritura del genoma.
Uno de sus grandes proyectos consiste en manipular una bacteria que vive en el mar junto a grietas hidrotermales y que devora CO2 y excreta metano.
El reto es industrializar las bacterias y optimizar su función devoradora para que el proyecto ayude a combatir el cambio climático.
Eso es genial, pero recientemente, Venter se asoció con la petrolera Exxon y recibió 600 millones de dólares para desarrollar un alga que produce un aceite con estructura molecular muy similar al petróleo, de manera que si se industrializa, se podrían refinar combustibles en las mismas plantas que hoy existen y suministrase en las mismas gasolineras; claro, un gran negocio.
Sin embargo, esto de nada servirá si no trabaja a la par con el proyecto de captura de CO2 de la atmósfera, porque continuará el proceso de calentamiento del planeta, lo cual parece no importarle a Exxon.
Visionario o loco, Venter está trabajando con una ciencia que poco sabemos lo que hará a los ecosistemas y su equilibrio.
El desarrollo industrial de organismos podría tener respuestas naturales nunca vistas, pero, hay que decirlo también, podría no pasar nada.
“A partir de ahora los límites del hombre no estarán determinados por los instrumentos a disposición, sino por su capacidad de imaginación”, dice Venter.
Me preocupa mucho lo que imagina en este momento Exxon.










