Horacio SalazarEl País de las Maravillas
Capacitación que vale oro
Reconozco que soy parte de una especie en extinción: la de quienes comunicamos ciencia no a partir de una formación académica formal sino de la experiencia “lírica” (así le dicen) hija de ejercer el oficio durante más años de los que quisiera recordar.
Hubo un tiempo en que, arrastrado por modas importadas de nuestros primos güeros, quise hacer mi luchita por ser “el mejor”. Con los años, he aprendido un poco a hacer mías las palabras de León Felipe: “Voy con las riendas tensas / y refrenando el vuelo, / porque no es lo que importa llegar solo ni pronto / sino llegar con todos y a tiempo”.
Por eso me da mucho gusto que de pronto, en los últimos tiempos, empiezo a ver muchos indicios de que se quiere llevar este oficio de comunicador de la ciencia a niveles de mayor calidad. Aunque sin duda seguirá habiendo un espacio para los fósiles que empezamos esto hace tiempo (mi primer artículo sobre antimateria lo escribí ¡en 1977!), estoy cierto de que la educación formal producirá pronto gente muy buena para estos menesteres.
Para ellos, para los futuros divulgadores, las semanas siguientes empiezan actividades formativas que me parecen un auténtico banquete. Para abrir boca, la Dirección General de Comunicación de la Ciencia de la UNAM presenta hoy una mesa redonda titulada “La comunicación de la ciencia: estado actual y tendencias”, en la Casita de las Ciencias. Son estos los momentos en que me dan envidia los primos chilangos.
Luego, a fines de mes, los sábados serán de los divulgadores, porque a lo largo de 15 semanas, bajo el amparo del Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito y de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, las huestes de Arturo Barba y Claudia Macedo, a la cabeza de un gran ramillete de expertos, impartirán un Diplomado en Comunicación y Periodismo Científico y Tecnológico, que a pesar de su nombre mafufo, en realidad tiene muy buen contenido.
La verdad me encantaría asistir, para escuchar a gente como Marcelino Cereijido, Luis Herrera, Octavio Paredes, el entusiasta Mauricio Terrones, Ana María Sánchez Mora, Juan Pedro Laclette, León Olivé, y mejor le paro porque, como los perros de Pavlov, se me hace agua la boca.
Mi participación en esta tendencia será un sencillo taller práctico que armaré dentro de unos días junto con los camaradas de Veracruz, dentro de la Semana Nacional de Ciencia y Tecnología. ¡Hasta pronto!










