Alejandro GonzálezEl efecto Frankenstein
Mujer y cambio climático
Dicen que por cada hombre que muere en un desastre natural, perecen cuatro mujeres. Y no se trata de alguna extraña maldición que distingue el género, no.
Y por supuesto que quienes hacen esta distinción entre hombres y mujeres no son las catástrofes ni el clima, somos las personas.
Hannie Meesters, del Equipo de Género del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), apunta que “en algunos países, las mujeres no saben nadar porque la sociedad cree que es inapropiado”.
Por esta razón, en la reunión de negociaciones sobre cambio climático que se realiza en Bangkok, previa a la gran cubre Copenhague, la preocupación ha sido poner en manifiesto el asunto de género y la desigualdad que existe.
Las estadísticas presentadas dan pena porque muestran que 70 por ciento de los mil 300 millones de indigentes del mundo son mujeres y niñas.
Según las representantes de diversas asociaciones, es importante garantizar que la igualdad de género tenga prioridad en los debates sobre cambio climático.
Pero no se trata de una oleada feminista, por el contrario, la vulnerabilidad de ellas ante los problemas climáticos es una realidad.
La población pobre será la más afectada por el cambio climático, las mujeres constituyen 70% de esta población según se reveló, y si a esto le agregamos que las mujeres acarrean agua, colectan leña y proveen de alimento a la familia, está claro que se debe proteger a la mujer y apoyar fondos de desarrollo del género.
La semana pasada apareció una nota donde se decía que una gran paso para combatir el cambio climático sería ayudar a las 200 millones de mujeres en el mundo quieren, pero no pueden, acceder a métodos anticonceptivos, porque cada año se producen 76 millones de embarazos no deseados.
Pienso que podemos ver en el rol social de la mujer a un aliado para el combate al cambio climático.
En países en desarrollo como en los desarrollados, la mujer está en casa; es la que puede actuar para ahorrar energía, reciclar basura, además, puede utilizar su trabajo educativo sobre la familia para promover la educación ambiental en las nuevas generaciones.
En las consideraciones principales sobre el documento final para amortiguar los efectos del cambio climático no podemos ser indiferentes con la mujer.










