Monstruos y literatura

PUBLICADO EN MILENIO MONTERREY
SEPTIEMBRE 29 09

El título no tiene que ver con quienes orquestan la política económica del país —orillando más a la orilla a quienes menos tienen—, sino con el Encuentro Internacional de Escritores que se inaugura hoy en Monterrey.

La actividad se realiza en momentos cruciales: a) el cambio de estafeta en el que Nati le entrega a Rodrigo —en familia pero cada quien con su cada cual— una antorcha casi apagada; b) la crisis del país hace que las arcas del Conarte estén castigadas.

Dejemos las cotidianidades y aprovechemos la oferta literaria. En otro momento se habló de Ciudad y memoria; Literatura y fin de siglo; Latinoamérica en la imaginación; Amor y erotismo; El humor en la literatura; La historia y las artes; Territorios de la violencia; Literatura y exilio; Los libros (que) cambian la vida; y Literatura, poder y civilización. Ahora de Monstruosidad y literatura.

Hay que sacarles provecho a los dominicanos José Mármol, excelente poeta, cultivador del poema en prosa, el aforismo y el ensayo, así como animador cultural en su país Rei Berroa, parte de la diásfora caribeña; desde Washington anima el Marathón de Poesía y contagia de buen humor.

Sacarle el jugo al uruguayo Rafael Courtoisie: con su novela Goma de mascar, publicada por Lengua de Trapo, se reafirma como narrador de primera línea, además de ser un poeta que siempre está experimentando.

Expriman, como si fuera un limón jugoso, aunque su figura frágil pareciera lo contrario, a la venezolana María Auxiliadora Álvarez, dueña de una voz poética que revitaliza la poesía. A Hugo Mujica y Omar Lara, a Rodolfo Hinostroza y Laura Yasán.

Escuchar a los nuestros, a los mexicanos Hugo Gutiérrez Vega, patriarca de las letras nacionales, condecorado por Bellas Artes y el gobierno de Jalisco. A Bernardo Ruiz, a los dos Castillo (Roberto y Ricardo), a Jeremías Marquínez y Agustín Monsreal.

Por supuesto, hay que sacarles el provecho a los nuestros, a los de casa: Guillermo Meléndez, inagotable en su veta poética; a José Jaime Ruiz, José Carlos Méndez; a José Eugenio Sánchez, recién desempacado del festival de poesía de Rosario Argentina y con una bella edición: Escenas sagradas de la India (Almadía, 2009), A Eduardo Zambrano con sendos libros como espadas: El fortín del solitario y Las insignias de la sed. A Dulce María González, Mario Anteo, Zaira Espinoza, Minerva Reynosa, Luis Javier Alvarado, Gabriela Riveros, Eligio Coronado, y al resto de allá y de acá.

Artillería pesada para hablar de literatura y otros monstruos, para gozar la palabra, reír a través de sus hilos, tender puentes y construir sueños en los que abundan los monstruos de todas las épocas y razas.