Cheryl SantosDesayuno Sin Diamantes
New York Fashion Week, Primavera 2010 (Parte 2)
Las semanas de la moda siguen alrededor del mundo, justo ahora (la siempre divertida) London Fashion Week acaba de cerrarse para dar paso a las colecciones de Milán.
Mientras espero con ansia las pasarelas de París, he aquí la reseña de las pasarelas restantes de Nueva York.
Phillip Lim abrió su desfile con un traje que describe para style.com como “el nuevo traje”: suficientemente ligero para ser lavado en casa y ser tan maleable para combinarlo a manera de blusa dentro del pantalón.
Lim siempre ha sabido combinar color y un buen corte para hacer sus básicos más interesantes. Sin dejar pasar su característico tuxedo femenino que adapta con cada colección, ésta incluía un saco completamente hecho de lentejuelas hasta las rodillas y mangas que se detienen en los codos, casi como si lo hubieras arremangado; la caída que tiene en el cuerpo es lo más interesante de esta pieza.
Ya para el final, estos vestidos de noche llegan a causar poco impacto por su repetición, tomando más importancia el estilismo de pantalones, blusas cortas combinadas con joyería dorada muy gruesa. Esta colección será un éxito en ventas como todas las demás, bien por Phillip Lim, esperemos no abuse de esta estética en un futuro.
Desde los 90, esta casa de moda ha sido sinónimo de un interesante diseño minimalista, y Francisco Costa (director creativo y principal diseñador) ha sabido llevar los valores de la marca cada temporada.
Para primavera presentó el color blanco como el mejor representante para sus diseños; estos se valían de delicadas telas, algunas casi transparentes, otras que parecían tener vida propia por su acomodo libre al cuerpo.
De las piezas más importantes está el primer vestido que salió a la pasarela: con una sola manga muy amplia y cerrada al final del codo, tenía el balance perfecto de silueta y tela. Conforme avanzaba el desfile, los vestidos neutros se teñían de gris claro y luego negro para llegar a la gama de pasteles (menta, rosa y beige) cerrando el desfile.
Costa oscila entre el corte sencillo (que funciona de maravilla) y otro más elaborado para crear texturas cambiantes.
Con zapatos de corte geométrico como único accesorio, esta colección es sin muchas complicaciones inteligente (por no quedarse en el diseño minimalista que no propone), y relevante.
Puedo decir fácilmente que Marc Jacobs es uno de los mejores diseñadores americanos actualmente, así como también puedo decir que la colección anterior a esta fue un tanto decepcionante por tomar como tema los 80’s y 90’s , una referencia usada ya por largo tiempo).
Por lo mismo esperaba con impaciencia esta pasarela para ver cuál sería la siguiente propuesta de Jacobs y (afortunadamente) resultó una muy diferente, “un viaje al teatro, al ballet y la ópera”, declaró el diseñador.
El cambio fue marcado por la diferencia de color (atrás quedaron los colores neón y el negro excesivo para dar paso al azul, celeste y beige).
Una combinación de capas y capas de medias, pantalones y blusas con dramáticos olanes, alejándose del sentido comercial de la temporada pasada.
Jacobs se olvidó de los tacones y dio rienda suelta a sus fantasías de teatro con flats y sandalias puntiagudas con plataforma.
Marc Jacobs cerró su desfile con un ingenioso vestido vaporoso blanco con bordes muy finos, que casi parecía haber sido dibujado con lápiz sobre la modelo.
Como no me es posible mencionar todas las pasarelas neoyorkinas (pues hay que apurarse con las colecciones de Milán) les recomiendo un rápido vistazo a Isaac Mizrahi, Boy by Band of Outsiders, Erin Wasson for RVCA y el favorito de la Casa Blanca: Jason Wu.












