Alberto Chávez ValdezEl Pedazo del BetoComunicólogo dedicado más de 12 años a la Publicidad y ahora con 4 años en el mundo de la radio... pero cuando más aprendió de la vida fue cuando estuvo 365 días desempleado.
365 Días sin Chamba.
Después de una larga ausencia gracias a lo demandante que es dirigir una estación de radio… y a eso agréguenle festejarla a lo grande por sus 35 años al aire, pues digamos que me mantuvo algo ocupado durante los últimos… ¿meses ya?
Pues bueno, ahora que tomo otra vez el teclado, me siento ante la pantalla y decido escribir, comencé a pensar de que cosa del mundo de la música podía hablar… y la verdad hay mucho que decir, pero eso mejor lo haré en otra ocasión.
Ahora me voy a enfocar a dar un testimonio que espero pueda serle de utilidad a muchos que quizás por la actual situación del país y del mundo, les haya tocado ser afectados… les escribo a los que perdieron su trabajo.
Yo estuve 365 días exactos sin trabajo. Un año completito. Y lo que viví durante ese año digamos que fue toda una serie de eventos que me ayudaron a definirme en todos los aspectos de mi vida, para bien y para mal. Si tu ahorita que estas leyendo esto, te encuentras sin trabajo, pues te comparto algunas ideas y consejos (no soy quien para andar aconsejando, la verdad, pero espero te sirvan).
Primero que nada, no hay chamba. Actualmente el índice de desempleo es alto, y no es para desanimarte, es para que lo tengas muy presente simplemente por el hecho de que vas a tener que poner a prueba tu PACIENCIA quizás a limites que no te habías imaginado.
Está por demás decírtelo, baja tus gastos lo más posible. Si te toca la suerte de que te den una gratificación en el empleo que estás dejando, aprovecha y paga la mayor cantidad de deudas que tengas… quítate de excesos y si te queda algo para guardar… GUÁRDALO.
Una verdad de los que se han quedado sin chamba… te vas a deprimir. Seguro. En algún punto, por más carita sonriente, por más optimista que seas… te va a pasar, y quizás ni cuenta te des. En algunos se refleja por comenzar con mucho sueño, en otros el clásico cambio de humor, uno que otro reventará en llanto bajo la ducha… el hecho es que quizás sufras de depresión por no conseguir empleo.
Aquí la idea es que si sientes algo de esto que te menciono, busques ayuda, busques con quien hablar, desahógate. Te lo digo por experiencia, guardarse las cosas no ayuda, porque a lo mejor unos años después se manifiesten de maneras inimaginables.
No pierdas tus hábitos matutinos. Aquí me refiero al hecho de que si por tu trabajo te acostumbraste a levantarte a las 7 de la mañana, te duchabas, te rasurabas y te ponías tu ropa para salir… síguelo haciendo.
Así no tengas programada alguna entrevista de trabajo y realmente no tengas ningún plan para ir a alguna parte, vístete y arréglate como si así fuera, recuerda que ya te dije que te ibas a deprimir (si, en serio te va a pasar, de mi te acuerdas) y si encima de deprimido ante el espejo ves a una persona desaliñada, sin bañarse y peluda, peor te vas a sentir.
Ocúpate. Si no tienes programadas entrevistas de trabajo, hay mucho que hacer en casa. Desde los básicos de simplemente arreglar tu cuarto, hasta los ya “Pro” que nos ponemos a instalar focos, cambiar interruptores, pintar cuartos enteros. Si ya acabaste con tu casa y no hay nada que arreglar o adornar, síguele con la de tus papás o réntate con las vecinas (para trabajos).
Si te das cuenta, no me he aventado la clásica de “autoempléate”. Pero así sea rentarte con las vecinas, vender calzado por catálogo, o poner un puesto de tacos… las posibilidades ahí están, tu sabes si tomarlas o ignorarlas. Aquí la idea es que hagas algo para mantener tu mente ocupada y no deprimirte tanto (insisto, te vas a deprimir).
Ten fe. Aquí es donde yo no te voy a dar un discurso de que “dios aprieta pero no ahorca”, “si hay luz al final del tunel”, “de peores hemos salido”, etc. La verdad yo perdí la fe a los 5 meses de estar sin trabajo. Pero la vida y las circunstancias al poco tiempo me hicieron ver que si hay que tenerla… sin importar tus creencias religiosas, ten fe… en ti.
Ni Buda ni Jebús te van a mandar trabajo del cielo… si te va bien y ya decides irte de rodillas a la basílica para agradecer, que así sea… pero ni se te ocurra echarles la culpa a tus santitos o dejarles a ellos la bronca de conseguirte trabajo.
No te hagas de rencores. Alrededor tuyo hay gente que te aprecia, y no esperes que forzosamente te ayuden a salir de este episodio, muchos desempleados empiezan con las frases de “tanta ayuda que yo le he dado a fulano y ahora que estoy sin trabajo, no es ni para darme la mano”. Recuerda que cada persona tiene sus deberes, deudas y compromisos… y muchas veces no se puede. No te sientas, en serio que no se puede.
Finalmente solo me resta decirte que yo no soy un motivador, pero en serio, en eso de estar desempleado, tengo Maestría. Y no porque te lo escriba significa que yo me llevé mi año sin chamba de la mejor manera. Fue duro, muy doloroso. Me afectó mucho y aún es fecha que sigo pagándolo… pero aquí estoy… y aquí estás… que quieres hacer?










