El Paquetote Fiscal II: el deporte nacional.

El 9 de septiembre el Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE) levantó una encuesta telefónica sobre las actitudes de los mexicanos hacia los impuestos. De ésta, en los medios se resaltó que, aunque el 92.6% se manifestó “en desacuerdo” con un aumento de impuestos generalizados al consumo (incluyendo alimentos y medicinas), el 86% estaría dispuesto a “pagar más impuestos si los recursos adicionales estuvieran destinados a combatir la pobreza”. No más impuestos, pero sí cooperación contra la pobreza.

Con estos datos en la bolsa, el secretario de Hacienda fue el martes siguiente al Congreso a defender su propuesta económica para 2010, y dijo que el nuevo impuesto del 2% contaba con el apoyo popular y que se debía reconocer la “solidaridad de la mayoría de los mexicanos hacia los más pobres”. Para el jueves, el GCE ya había levantado otra encuesta en la que preguntaba sobre la veracidad de la afirmación de Carstens, en la que el 67% dijo que era falso que “la mayoría de los mexicanos estarían dispuestos a pagar más impuestos si se destinan a combatir la pobreza”. Con esta información, muchos medios decidieron emprender una campaña contra el secretario, acusándolo de mentiroso. Pero, ¿de verdad mintió en el Congreso cuando dijo que la propuesta del 2% de Contribución contra la pobreza contaba con apoyo popular? Para empezar, en la primera encuesta del GCE sólo el 50% de los encuestados estaba enterado de la propuesta de reforma fiscal presentada por Hacienda; para la segunda consulta, ya eran más de 60% los que conocían el plan fiscal del gobierno. Además, aunque la mayoría dijera que eran falsas las declaraciones de Carstens Carstens, en la misma consulta del 17 de septiembre, ya no el 86 pero sí el 85% se seguía manifestando “de acuerdo en pagar más impuestos si los recursos adicionales estuvieran destinados a combatir la pobreza”. Parece que los encuestados en una pregunta contestaban que era falso lo que afirmaba el secretario, pero tres preguntas adelante le daban otra vez la razón. O quizás pueda decirse que alguna gente cambió de opinión o que alguna gente ni siquiera tiene pleno conocimiento de la propuesta del gobierno, pero de ninguna manera puede decirse –como se ha dicho incesantemente en los medios– que la afirmación del secretario era una mentira.

Pero bueno, a final de cuentas son sólo encuestas. ¿Y qué sentido tiene preguntarle a la gente si quiere pagar más impuestos? Contestar que sí se quiere pagar más impuestos sin ningún cuestionamiento hacia el gobierno, sería una reverenda estupidez. Generalmente la gente quiere (como “slogan” de supermercado) “más por menos”; incluso, en la literatura económica se conoce como la "paradoja de más por menos" al hecho de que la mayoría de la gente quiere menos impuestos pero, al mismo tiempo, quiere que el Estado le provea más y mejores servicios.

No obstante, las actitudes hacia los impuestos cambian de un país a otro. Los investigadores Alberto Alesina y George-Marios Angeletos, en un estudio titulado “Justicia y Redistribución”, encontraron que en la sociedades que se cree que el esfuerzo individual es lo que determina el ingreso de las personas, éstas suelen preferir un bajo nivel de impuestos y de gasto público; pero cuando se cree que es “la suerte, la familia, las conexiones o la corrupción” lo que determina el ingreso, entonces la gente prefiere un nivel alto de impuestos y de gasto redistributivo. Seguramente México está en la segunda categoría. Habrá que ver ahora qué hacemos con nuestra añeja costumbre de evadir impuestos. Es casi el deporte nacional.

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