Una voz de Crystal

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A veces la vida te da regalos inesperados. Uno me llegó con una llamada de Fernando López Arenas, que me invitó a un viaje de prensa a bordo del Crystal Serenity. Zarparíamos de Venecia hasta llegar a Estambul, conociendo varias ciudades del Mar Negro. Al principio nadie me creyó. Recibí la segunda llamada de Fernando cuando me operaron y todos creyeron que eran los efectos de la anestesia. Parecía demasiado bueno para ser verdad. Afortunadamente no fue así y la invitación estaba en pie.

El servicio de Crystal es impecable y empezamos a conocerlo desde el trabajo de su oficina en México. Gestionaron todo de acuerdo con las fechas que solicitamos (en mi caso no viajaba con el resto del grupo porque seguiría a Etiopía) y nos dieron todo perfectamente organizado, con traslados, taxis, excursiones y demás.

Llegó el gran día y embarcamos en Venecia. Creo que podría resumir diciendo que la filosofía de la cadena Crystal es hacerte sentir bien en todo momento. Por ello, cuenta con todos los adelantos tecnológicos y comodidades de un barco de su categoría, pero con un plus: los espacios de camarotes en todas las categorías, algo muy agradable.

Más allá del espacio, la diferencia principal de Crystal está en el servicio. Esa vocación que va más allá se refleja en cada persona que trabaja para la cadena. Desde quien te recibe con las maletas hasta el capitán. Como en la tele. Parece que estás en otro planeta, uno donde todo es posible y todos son amables. Saben que todos los que laboran en el barco juegan un papel importante para que tu experiencia a bordo del barco sea inolvidable y diferente de todos los demás cruceros, así que cada uno está más que dispuesto a hacer su parte e incluso a ir un poco más allá. En la alberca quien te da las toallas no sólo te las entrega con una sonrisa, sino que se aprende tu nombre y así te saluda todos los días. El conserje del barco no solamente localiza y gestiona el traslado del equipaje que no llegó a tiempo, sino que llama para ofrecer (sin costo) un smoking de la talla apropiada a fin de que los viajeros no se sientan incómodos por no tener ropa adecuada durante la cena de gala.

En cuanto a niveles de entretenimiento Crystal también va más allá. Tiene a bordo grandes músicos y grandes bailarines, quienes día a día se esforzaban por dar actuaciones de la mejor calidad, pero además incluye a músicos y comediantes invitados de una gran calidad.

Para quienes gustan de seguir aprendiendo, Crystal ofrece cursos: idiomas, computación, baile, dibujo, pero para llevar la experiencia más allá y a fin de lograr que sus pasajeros tengan experiencias únicas mientras están a bordo, invitan a personalidades para que den conferencias. En mi caso fue Hank Aaron, una leyenda del beisbol, quien estaba a bordo. La historia de Aaron es fascinante y él es una persona cálida, amable y sencilla. Dio dos conferencias a bordo y presentó, además, el documental de su vida. Tuve la suerte de entrevistarlo y conversar con él mientras navegábamos. Estaban también invitados como conferencistas la doctora en Historia del Arte Yventte Vencer y el periodista y escritor Thomas W. Lippman.

Los directores de actividades tienen a su cargo la organización de eventos diferentes dentro del barco y también fuera de él, por lo que el programa de excursiones en cada parada es también fantástico. Además de buscar las mejores opciones para conocer cada puerto, organizan visitas especializadas para que quienes ya han estado en un destino concreto puedan hacer algo diferente. Como un tour en un vehículo híbrido de guerra por Sebastopol, un viaje relámpago al Castillo de Drácula o un té tipico ruso en un castillo en Crimea.

Por supuesto que en tan buen ambiente es fácil relajarse y hacer nuevas amistades. El sentido de amabilidad del barco se contagia a los pasajeros.

La filosofía de impecabilidad en el servicio tiene un premio. Crystal es la cadena de cruceros a la que más pasajeros regresan; no me sorprende. Cuando te tratan tan bien, quieres repetir la experiencia. Algunos pasajeros han tomado más de 100 cruceros. Quienes tienen la costumbre de viajar en crucero dicen que cuando han cambiado a otra cadena les va como en feria. El otro lado de la moneda es igual de agradable. Todos los miembros de la tripulación con quienes hablé opinan lo mismo de sus empleadores. Ellos están felices trabajando para Crystal porque, a pesar de que les exigen mucho, la filosofía de hacer sentir bien a todos también es para ellos, así que también les dan mucho. La mayoría renueva su contrato y hay quienes llevan muchos años de trabajo con la empresa.

La lección más grande acerca de la importancia del servicio la recibí de parte de Gabrielle y Samir, quienes atendían nuestra cabina. Su vocación por el servicio, amabilidad y su trabajo impecable en todo momento, me enseñaron una lección de vida acerca del orgullo del trabajo bien hecho. De verdad no puedo más que sentirme agradecida por este regalo inesperado que me dio la vida e, incluso, el haber podido compartir la experiencia con mi madre. Pero además no puedo evitar pensar en lo importante que es para todos, sobre todo en época de crisis, aprender la importancia del trabajo impecable, perfecto. Rinde frutos. Eso sin duda.

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