“El suelo empieza a cambiar”

El galardonado con el premio Goldman en 2008 por su labor en pro de la ecología de las sierras oaxaqueñas encabeza un programa contra la erosión de la tierra basado en técnicas prehispánicas.

Monterrey, NL.- Jesús León Santos ha sido galardonado con el Premio Goldman por su labor en pro de la ecología en Oaxaca, su estado natal. Considera que la depredación y la erosión que actualmente padece la Mixteca alta ha provocado que miles de oaxaqueños abandonen la región para emigrar a otras ciudades y a los Estados Unidos.

Actualmente León Santos dirige un programa de regeneración de la tierra y desarrollo económico sin precedentes tomando en cuenta las antiguas técnicas indígenas para combatir la erosión de las tierras mixtecas.

¿Devolverle la vida a espacios erosionados donde no había plantas es una labor complicada?

Es un trabajo muy duro, pues se han ido regenerando los suelos en la región. Recuerdo que cuando era niño tenía que acarrear la leña y el agua, al ver la poca productividad en las parcelas. Si la tierra es la creadora de la vida, hay que cuidarla y hacer mucho por ella.

¿Se podría decir que ha recorrido un camino largo?

Desde joven me di cuenta que hay que luchar, me quedé a trabajar en mi tierra, porque este suelo es noble, la erosión es muy fuerte y causa de eso, muchos paisanos se iban a otros lugares, al DF o a los Estados Unidos, y cada campesino que sale de la Mixteca significa la pérdida de una sabiduría milenaria.

¿Sus inicios fueron difíciles?

El proyecto lo iniciamos a pico y pala, mediante la excavación de las zanjas y trincheras, por lo que se ha evitado que se siga erosionando el suelo. Ahora hay manantiales con más agua y, en otros sitios, están surgiendo pequeños nacimientos de agua.

Usted es originario de una de las regiones más pobres de Oaxaca, pero en compañía de los habitantes de esa región ha sido capaz de sembrar cuatro millones de árboles, ¿ha sido dura su labor?

Sobre lo primero, la zona ciertamente es pobre, pero es muy rica en valores y sobre todo en sabiduría. La cultura de nuestros ancestros tiene miles de años de estar viva entre nosotros y rescatando esos valores es que trataron de aplicarlos a la problemática de erosión, hecho que nos dio bastantes resultados positivos, sobre todo quedó de manifiesto el amor que la gente le tiene a su tierra.

Para los que vivimos en la Mixteca estas acciones fáciles fueron de mucho trabajo, sobre todo si la reforestación se hace a pico y pala, de manera manual.

Oaxaca es un estado que le ha aportado mucho a México; sin embargo, pese al aporte, ¿no ha sido valorado?

“Mi estado tiene una enorme riqueza, ya sea natural o cultural, sin embargo en México no se le reconoce su aporte; concebir un México sin el aporte de Oaxaca es negar la importancia que han tenido los hijos de esta tierra en la historia de México. Desde las cultura mixteca, la zapoteca es muy importante su aporte, y qué decir de Benito Juárez, su aporte fincó las bases del México moderno, por eso no hay que omitir a Oaxaca porque en muchos aspectos de la vida nacional ha estado presente.

¿Utilizar técnicas prehispánicas es la mejor opción para devolver la vida a estos espacios?

La erosión de la tierra es bastante, y no se pueden sembrar alimentos como el maíz, razón por lo cual la gente emigra a otros estados o a los Estados Unidos y esto es muy grave; con cada habitante que se va se pierden cientos de años, quizá miles, de un conocimiento acumulado, de una cultura que muy importante.

Con este trabajo buscamos que la tierra ya no sufra erosión y además que sus habitantes puedan sembrar la tierra de acuerdo a las prácticas de hace miles de años.

Hay que darle una oportunidad a esa sabiduría ancestral y que no se pierda el tesoro más preciado que es su gente.

Con hechos demostramos que las técnicas de cultivo de nuestros antepasados son las mejores y que representan la vida. Pienso que vamos por un camino correcto.

Además de sembrar árboles y crear zanjas para retener el agua de lluvia, impulsamos la recuperación de sistemas tradicionales de cultivo, la milpa pues, que consiste en sembrar maíz, calabaza, frijol y otros en la misma parcela, usando las semillas nuestras sacadas de la misma cosecha.

Eso hace que los suelos no se deterioren y mejoren su fertilidad. A diferencia de los monocultivos, estos sistemas no solamente proveen una alimentación balanceada, sino que conservan la fertilidad.

¿A raíz de su trabajo hay cambios en la zona?

Hoy las personas que llegan a las parcelas nos dicen que aquello parece un verdadero paraíso. Hay madera, leña y aves que hace años no escuchábamos su canto porque no había árboles. El suelo empieza a cambiar. Cuando uno camina, el ruido de las hojas que hacen nuestros pies jamás lo habíamos escuchado.

Milenio.- Lorenzo Encinas