Acapara miradas reunión entre Medina y Beltrones
Los protagonistas llegaron juntos, Medina de conductor y Manlio de copiloto.
Monterrey, NL.- En un entorno muy político y plural, el Gobernador electo, Rodrigo Medina y el líder del Senado, Manlio Fabio Beltrones, se juntaron a comer en el lugar donde van a que los miren todos y la mayoría a ver que miran.
Los protagonistas llegaron juntos, Medina de conductor y Manlio de copiloto.
Obviamente cuando entraron al restaurante sacudiéndose a una nube de reporteros, atrajeron las miradas de todos los asistentes y algunos alcanzaron saludo, otros se atravesaron para el efecto y algunos más en su momento fueron a la mesa.
Por tratarse del PAN, alteramos el orden de los que desfilaron por la mesa de seis lugares que sólo fue ocupada por los dos políticos. Uno de ellos fue José Luis Salas Cacho.
El panista saludó de abrazo efusivo a ambos. Pero a Rodrigo Medina, con más afecto que al Senador, porque inclusive le dejó su brazo derecho sobre sus hombros como adoptando una postura paternal hasta 4 minutos.
Entre otras cosas dijo Salas Cacho, dirigiéndose a Beltrones: “Dale consejos, buenos consejos, está muy joven”. El Senador contestó: “No los necesita” y rieron todos, pero el panista forzadamente.
De todos los que se acercaron a la mesa fue el que más prolongó la breve conversación, de pie los tres para evitar que se alargara más, si le ofrecen sentarse, cosa que no hicieron con ninguno.
Se despide y desea Salas Cacho suerte a Rodrigo. Y otra vez la jiribilla, pues le dice: “Hay te encargamos el changarro por seis años” y se retira.
Le preguntamos que si se refería a que en el 2015 van a ver si ahora si recuperan la gubernatura. Su respuesta: A eso me refería y la vamos a recuperar.
Mientras el Gobernador electo y Senador degustaban los alimentos, acompañados de una refrescante bebida, sin dejar los temas de la agenda que se fijaron y fueron fluyendo, los políticos ahí reunidos hacían sus conjeturas.
Y comienza el desfile para la salutación. Por Convergencia, casualmente estaban los dirigentes del comité estatal y consejo político, Blanca Rocío Carranza y Ernesto Cerda.
Luis S. Farías, dirigente de Cruzada Ciudadana, parecía decirle a Rodrigo, a quien saludó tres veces, que recuerde bien que él llegó por una coalición, como diciéndole que lo tome en cuenta para una posición en el Gabinete.
En el trayecto de la entrada del restaurante a la mesa, Rodrigo saludó a quienes serán parte de su equipo: Gustavo Caballero, Jorge Manjarrez, los hermanos Graciano y Francisco González Alanís.
También, quien va a jugar la Rectoría, a ver si se le hace la secretaría general, Rogelio Garza Rivera, ex director de FIME de la UANL.
Pedro Pablo Treviño del Bosque y sus hijos Pedro Pablo y Federico, tuvieron también un encuentro de ocasión.
El papá le dijo a Manlio compadre. Y le hizo saber que por casualidad acudió a comer a ese lugar, pues su esposa está internada en el San José, donde fue intervenida. “¿Todo va bien?”, preguntó el Senador.
Y aquí viene lo interesante. En la segunda planta del lugar, en donde no es como la primera para que los miren todos, estaban el Tesorero del Estado, Rubén Martínez Dondé y el Procurador Luis Carlos Treviño.
No faltó quien dijera que prefirieron cambiar de piso porque ambos jugaron las cartas con otra opción, que no era la del Gobernador, de manera que le jugaron “contras” a Nati y ahora a quien lo va a suceder.
A lo mejor son especulaciones, pero eso se dice y nosotros nada más lo estamos comentando.
En un a mesa estratégica, muy cerca de los protagonistas de esta comida, saboreaban la carne, el tequila y la cerveza un grupo de ganaderos encabezados por Jesús Cantú Valderrama, el hermano de Jorge, todavía Secretario General de Gobierno.
Y entre esa mesa y la del Golden Boy, acaparaba miradas por su belleza, por su cuerpo y simpatía Brenda Besares, a quien cuando la ubicó Rodrigo Medina, se levantó para saludarla con un beso auténtico, no de trámite, sino sincero.
“¿Cómo vamos de salud?”, le preguntó y la conductora del programa Viva la Vi, señaló que a Dios gracias muy bien…
Entre las 16.30 y 16.45 horas se comenzó a vaciar el restaurante, y fue en ese lapso cuando platicaron mejor y con más profundidad Manilio y Rodrigo, que se quedaron hasta las 17.30 horas.














