José Luis Martínez S.El Santo OficioEn 1986, en una ciudad en escombros por los sismos del 85, hicieron su aparición los cartujos, en un principio un grupo de cinco amigos reporteros dispuestos a compartir información y ganarse unos pesos para el café de cada noche con una columna llamada “Picota”, firmada por El Santo Oficio, en el periódico Ovaciones. Las deserciones comenzaron muy pronto y cuando ese mismo año la columna comenzó a publicarse en la revista Diva, el monje ya estaba solo. Desde entonces ha sido un largo peregrinar por los periódicos Esto, El Sol de México, El Nacional y La Crónica de Hoy, la agencia informativa Notimex y las revistas Etcétera y Milenio Semanal, a donde llegó en el 2000 por invitación de Andrés Ruiz y Horacio Castellanos y en la cual permanece. Con fundados temores, hace ahora su primera incursión en el universo insólito de los blogs, en donde espera contar con la bendición de Dios y la complicidad de sus cinco queridos lectores.
Así sea
Martirio en el confesionario
En el confesionario, el juicioso cartujo se pregunta: ¿quién diablos es María Isabel Quiñones Gutiérrez? A través de la rejilla su voz lo perturba, lo llena de dudas. ¿Cómo será?, insiste en sus íntimas dubitaciones mientras de lejos llega el sonido de un viejo bolero de la entrañable Emma Elena Valdelamar.
“Di si encontraste/ en mi pasado/ una razón para quererme/ o para olvidarme”, canta una mujer acompañada por la insondable melancolía de un piano, por el desgarro de una trompeta. “Ésa soy yo” murmura la inquietante desconocida. La canción continúa y el humilde monje pronuncia de pronto un nombre y una condena: Martirio. “Sí”, dice ella, la transgresora de la copla española, la artista empeñada en inaugurar caminos a través de la fusión del jazz, el rock, el flamenco, el bolero; la cómplice de Geo Meneses en la celebración del centenario del teatro Macedonio Alcalá… EL TRAPENSE ATIENDE sus palabras y piensa en la posible penitencia de quien jamás se ha sometido a los reclamos de la industria y pregona orgullosa: “Nunca me he vendido a lo comercial; he podido elegir y me he quedado sólo con lo que me gusta, sin importarme si por eso trabajo menos o gano menos dinero. Siempre he estado en función de la música de calidad, de aquella que transforma a las personas”. Al cantar Martirio, pretende “remover sentimientos, estremecer, emocionar”, convertirse en espejo para el público y para ella misma en un afán de búsqueda y reconocimiento del otro, de los otros… ALMA CON ALMA se llamó el espectáculo de fin de semana de la andaluza con la oaxaqueña Meneses, a quien conoció hace cuatro años en el Lunario del Auditorio Nacional; con esto, Geo se agrega a la notable nómina de artistas con quienes la intérprete de No te mires en el río ha compartido el escenario: Kiko Veneno, Chano Domínguez, Jerry González, Susana Rinaldi, Chavela Vargas, Paquito D’Rivera, Omara Portuondo, Compay Segundo y tantos otros monstruos de la música popular con los cuales ha compartido también una certeza: la de la música como búsqueda de libertad y espiritualidad. “Cuando yo canto —dice al final de su confesión el otro yo de María Isabel Quiñones—, quiero acompañarte en tu alegría o en tu dolor. Quiero que sepas que no estás solo, que a mí también me han pasado esas cosas por las cuales sufres o gozas.”… EN LA ESCUELA no aprendí nada —reconoce Héctor García en una entrevista con Juan de la Cabada. Pero la vagancia le enseñó mucho, tanto como volverlo uno de los fotógrafos más importantes de México. Por eso la cofradía echa las campanas al vuelo ante el anuncio de su próxima exposición: Cámara obrera. Fotografía callejera, en el Museo de la Ciudad de México a partir del 22 de septiembre, con imágenes desconocidas (o casi) seleccionadas por Jesse Lerner… QUERIDOS CINCO LECTORES, mientras mira con compasión y una pizca de deseo a Paola Corvec, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.










