Alisita, la niña de los Rosenbaum

A propósito de dos nuevas biografías, Jonathan Chait publicó en The New Republic un perfil de Ayn Rand ("Wealthcare", 14 de septiembre de 2009) y la influencia de sus ideas en la derecha estadounidense, particularmente en teoría económica. La nota es extensa y clara, pero lo que más me llamó la atención fue esta anécdota de la infancia de Alisa Rosenbaum, luego conocida como Ayn Rand. La traducción es mía:

Anne C. Heller, en su biografía de Rand, busca las raíces de la filosofía de Rand hasta una edad muy temprana. Cuando Alisa Rosenbaum tenía cinco años, su madre le pidió que se separara de sus juguetes durante un año. La niña entregó sus posesiones más preciadas, pensando en el gozo que sentiría cuando las recuperara luego de una larga espera. Cuando hubo pasado un año le preguntó a su madre por los juguetes, ella le respondió que los había regalado a un orfanato. Heller señala que "este debió ser uno de los primeros encuentros de Rand con la injusticia disfrazada de lo que ella llegaría a llamar, irónicamente, altruismo".

Fin de la cita. Si no es real, es un mito que explica bastante bien el modo en que Rand y su gente veían al mundo. También me recuerda cada historia sobre padres que han querido dar a sus niños tempranas lecciones sobre la injusticia del mundo. Michael Ende contaba que un conocido suyo le quitaba la silla a su niño, para que cayera y se golpeara, supuestamente para enseñarlo a "no confiar ni en su propio padre". Resultado: para la adolescencia el chico ya estaba internado en la casa de la risa.