El error de cada mañana

No es novedad reconocer que en Internet nos burlamos de todo. Nos burlamos de las personas que se caen de sus Segways, de los políticos con o sin sentido de la moda, de los tatuajes mal hechos. Así hasta el infinito, como una demostración de que la libertad se alcanza cuando nos damos permiso para reírnos del otro. Donde sí encontramos un poquito de diferencia es al tomar en cuenta que, en Internet, todas esas burlas 1) se vuelven un proceso mecánico; 2) se documentan; 3) se distribuyen increíblemente rápido. Un sitio web que acaba de ser lanzado este mes, Probably Bad News, se sirve de ese espíritu de seguimiento y lo aterriza a la crítica a los medios de comunicación (o cabe decir, a la autocrítica), un blanco fácil y con nuevo material publicado día con día.

Probably Bad News es el último sitio web de los creadores de los infames LOLcats y los increíblemente populares Failblog. Su dinámica es bastante sencilla: colecciona titulares y kickers que son ridículamente obvios –“Estadísticas muestran que el embarazo en adolescentes disminuye de manera significativa después de los 25 años” (liga)–, absurdos –donde debía decir “mandado robado” dice “homicidio” (liga)– hasta metidas de pata hasta el fondo de la cultura general –como mapas con nombres de estados y países equivocados (liga)–. Sus fuentes son recortes digitalizados de noticias, clips de noticieros, capturas de pantalla de periódicos en línea y fotos de los lectores, que comentan con breves títulos sarcásticos muy al estilo del Failblog.

Dentro del abanico de los críticos de los críticos –donde perfila también las maravillosas máquinas de promedios que son MetaCritic y Rotten Tomatoes, en las que innumerables reseñas son colocadas codo con codo, contrarrestando sus insultos y halagos– Probably Bad News mantiene un humor no ortográfico ni de edición: apela al público abierto a través de una miríada de situaciones risibles, tan seco como cuando mi abuela se ríe cada vez que se me “lengua la traba”. En ese sentido, encuentra la forma de sacarle la vuelta al trabajo con buenas prácticas periodísticas, es decir, a la toma de los errores desde un punto de vista políticamente correcto. Pienso en dos casos en particular: The Good, the bad and the ugly, un blog de Reuters donde comentan a fondo las correcciones y sugerencias de los lectores, con discusiones etimológicas o gramáticas; y Malaprensa, un blog español dedicado a vigilar el uso de cifras, infografías y todos estos recursos “duros” que, cuando torcidos, convierten todo el discurso en una pseudociencia.

Sigamos. En Probably Bad News les importa un comino sacar el equipo o el prestigio del mismo adelante. No hay a quién madrear. Excepto quizá a nosotros mismos, por ser como somos, por educarnos como lo hacemos. Todo recae en el mensaje por sí mismo: exponen errores donde las fuentes no siempre importan, las notas originales (o electrónicamente vivas) no se muestran y no hay el mínimo interés de reseñar el error a profundidad. Su función es apuntar con el dedo, reír a pierna suelta, y más que echarle sal a la herida abierta de la credibilidad de los medios, dar el tipo de entretenimiento que encontrábamos a mediados de los noventas en aquel programa llamado America’s Funniest Home Videos mientras nos recostábamos en el sillón y abríamos otra cerveza (figurativamente, al menos; hoy en día quizá es comparable a ver YouTube con un café al lado).

Esto no me parece malo en lo absoluto; al contrario, no podría esperar menos. Es el tipo de entretenimiento –o de periodismo light, si tomáramos en cuenta la dedicación por mantener actualizado y documentado el sitio– necesario para todos los hijos descarriados de la era de la información. A sabiendas de qué van los medios a varios siglos de los primeros panfletos informativos y de gacetas en Europa sólo puede ser natural aspirar el olor a error por las mañanas. De cierta manera, es pasar a una segunda etapa de reflexión, como cuando en las clases de matemáticas dejabas de decir que comprabas tantas peras y tantas manzanas para enfocarte solamente en las operaciones numéricas. Ver la fórmula pura. Con Probably Bad News, la información por sí sola, en descontexto, –como un titular, una foto o un momento de desliz– es risible. Eso, como profecía de un hábito diario de crítica, sí es una buena noticia.