Asesinar la confianza ciudadana

Todas las notas periodísticas coinciden en la información. Dimas Díaz Ramos planeaba atentar contra el presidente Felipe Calderón. Según estos reportes, este operador del Cártel de Sinaloa, había recibido la orden de intentar eliminar al jefe del Ejecutivo de parte de Ismael “el Mayo” Zambada, quien se encuentra un escalafón por debajo del gran capo sinaloense Joaquín “el Chapo” Guzmán. Asimismo, las notas periodísticas coinciden en que la treta se habría dado como respuesta a un par de operativos del ejército contra esta organización criminal en los que se les decomisó cerca de 30 millones de dólares y donde perdió la vida José Lamberto Verdugo Calderón, uno de los hombres de mayor confianza de “el Mayo” Zambada.

Todo esto se sabe gracias a información revelada a la prensa por el jefe antidrogas de la Policía Federal, Ramón Eduardo Pequeño García; sin embargo, en el comunicado oficial de la Secretaría de Seguridad Pública, de la que depende la Policía Federal, no se aclara absolutamente nada sobre el supuesto atentado, es más, ni se le menciona. Menos aún explican cómo sería este atentado: si con bomba, con francotiradores, con una emboscada –lo que seguramente se convertiría en un ataque suicida– o de alguna otra forma; tampoco mencionan si a estos narcotraficantes les encontraron información detallada sobre los movimientos del Presidente y sobre los dispositivos de seguridad desplegados a su alrededor, o algún otro elemento específico que les llevara a concluir que buscaban quitarle la vida al Presidente Calderón. No dicen qué tan avanzados estaban en este plan, ni si tenían alguna oportunidad real de amenazar la vida de la persona más protegida de México.

La falta de detalles en la información difundida hace pensar que sólo quisieron lanzar una bomba mediática; hace pensar que no conocen estos detalles, y que sólo decidieron aprovechar esta detención de Dimas Díaz para confirmar y esparcir el rumor del supuesto complot para que, al repetirlo mil veces, se convirtiera en una verdad incuestionable. Y vaya coincidencia también que este rumor se haya difundo precisamente cuando hay una gran atención mediática sobre nuestro país debido a la visita de Barack Obama y del mandatario canadiense Stephen Harper, por la reunión trilateral norteamericana efectuada en el estado de Jalisco.

Si lo que querían era poner a México y a Calderón en el centro de los reflectores internacionales, vaya que lo consiguieron. “Capturado un narcotraficante que planeaba atentar contra el presidente mexicano”, decía el 10 de agosto el periódico español “El País”; “México: Arrestado un traficante que conspiraba para matar al Presidente”, titulaba el “New York Times”; “México dice que abortó un atentado contra Calderón” aseguraba “El Clarín” argentino; “Mexicanos dicen que frustraron un atentado para matar al Presidente”, decía el británico “Financial Times”… Por mencionar sólo algunos ejemplos.

En la prensa internacional tomaron la noticia sin muchas reservas. Pero, por mucho que se repitiera esto en toda la prensa mundial, si las autoridades no dan más detalle de la información de inteligencia sobre este supuesto plan para atentar contra el Presidente, lo dicho no es más que una mera especulación. Aunque lo difunda un alto mando policial y aunque el mismísimo Presidente responda ante este supuesto plan en su contra, si no dan más detalles, el complot no pasa de ser una especulación, un vil chisme.

Si se pretende que la guerra contra el crimen organizado sea tomada en serio, el gobierno no debería especular sobre estos asuntos. Y es que, por nuestra parte, ¿qué deberíamos entender los ciudadanos de la difusión masiva de este chisme? ¿Será que al saber del atentado deberíamos pensar que el Presidente Calderón es un héroe que, por más amenazas que reciba, no se amedrenta en su convicción de acabar con las bandas del narco? O, en cambio, deberíamos ponernos a temblar, pues si la persona más protegida del país está en riesgo frente a los narcos, ¿qué confianza, qué seguridad puede quedar para al resto de los mortales?

Parece que el verdadero complot es para asesinar la confianza de los ciudadanos.

mavargas81@gmail.com