Manuel Martínez TorresNiños expertos en Ping-PongNací el primer día de julio del 83. Cáncer. Siempre he estado enamorado de la buena música pop aún y cuando en la adolescencia tuviera que esconderlo para poderme hacer de amigos. Ahora me dedico a tocar discos la mayor parte del día, mientras escribo de ellos. Follow @ http://twitter.com/manuelismo
3.- Está en la sangre (La Live Band y Arizona)
Para esos años Happy-Fi ya estaba afianzándose como una disquera independiente y una productora de eventos que comenzaba a llegarle a una nueva generación de público. Los Happy Fest tomaban fuerza y podían convocar una mayor cantidad de personas en distintos tipos de escenarios. Desde antros famosos de la ciudad hasta terrenos por la Carretera Nacional y por supuesto la famosa casa de Pollo, el Jerusalén de los Happy Fest. Se podría hablar de muchas bandas del sello que existieron en esa época, pero son dos las que representan ese brinco, de ser un proyecto de amigos para amigos, a algo más popular. La Live Band y Arizona, son bandas que crecieron, alcanzaron niveles de exposición inimaginables y desaparecieron súbitamente, dando paso a nuevos proyectos que disfrutarían de las bases asentadas por estos dos.
Arizona fue un proyecto que adquirió ambición (de la buena) con el paso del tiempo. Poco a poco fueron descubriendo el camino que podían a tomar y que tan lejos podrían llegar. Una banda con una presencia escénica que pocas veces se veían en una banda regiomontana underground. Con un sonido que le daba la vuelta a los estilos que saturaban las tocadas. Llegarían con una propuesta de rock-pop que se sentía fresca por esos días. Le abrirían conciertos a grupos como Babasónicos en el inolvidable escenario chico del Café Iguana. Tocarían en festivales masivos tanto en Monterrey como en el DF. Y darían un show inmenso en los primeros días del escenario grande del Iguana, ellos solos, un jueves que estaba a reventar como nunca había estado ese escenario. Y lanzarían un EP llamado Spooky Momento. Arizona se separó por distintos motivos personales, por alcanzar sueños de una manera individual y por experimentar nuevos caminos. Una desintegración que daría paso a nuevos proyectos, como la primera etapa de She´s a Tease y quiero Club, y el proyecto de experimentación sonora llamado Bastian Marley. El fin llegó como parte de la evolución, una evolución de sonido que tenía que venir antes de que quedaran sepultados en el mar de bandas de características similares.
La Live Band fue otra cosa, fue puro rocanrol. Diversión antes que nada, amigos tomando y tocando en el patio de una casa. La poca promoción que llegaron a darse los elevo a ser un grupo bien reconocido por algunos. Daban shows esporádicamente o muy pasada la madrugada. Comenzaron una gira por algunas de las cantinas del primer cuadro de la ciudad, tocaron en el famoso Huastock y fueron al DF a invadir la capital con sus éxitos como She´s In My Blood y Baby Baby Baby (de donde saldría el nombre de aquella revista para chicas). Después simplemente fueron perdiendo interés en ellos mismos. Los otros proyectos de los integrantes de esta banda fueron absorbiéndolos poco a poco. Y al final simplemente dejaron de tocar. Después vendrían cosas como la repentina fama nacional de Goma y Mario*, el 5to renacimiento de Niña, y el inicio de Quiero Club y She´s a Tease. Pero de La Live Band nada, sólo rumores de una reunión. Pero lo más seguro es que esa reunión sea sólo para ellos mismos, en el patio de una casa, en una borrachera.
Arizona y La Live Band reeditaron sus discos cuando Happy-Fi comenzó a ser distribuido por EMI Music, así que pueden ir a buscar sus discos a cualquier Mix-Up del país.










