La mentira nuestra de cada día

TACONES CERCANOS

POR VIOLETTA VERDU

LA MENTIRA NUESTRA DE CADA DIA

¡Pst! Oigan, ¿Cuál fue la última mentira que dijeron? ¡Ay por favor!, no se hagan, si todos las decimos. Ya sea para salvarnos de un lío laboral: “jefe, llegué tarde porque el hoyo que se abrió en Santa Fé llegó hasta Barranca del Muerto”; para quedar bien: “¡tu mamá es monísima, mi amor”; o hasta para salvar un amistad: “¡felicidades!, está precioso su bebe”. Sé que decir mentiras es pecado y que desde chiquitos nos dicen que si mentimos nos crece la nariz como a Pinocho. Claro, que como yo soy de origen judío, mi nariz es grande por herencia y por suerte, no depende de la cantidad de mentiras que diga (que tampoco son tantas. Estoy en el estándar).

Sin embargo, a propósito de diferencias de género, descubrí la abismal diferencia que hay en el modus operandi de las mentiras de hombres y mujeres, respectivamente.

ELLOS. Su proceso de mentir va por etapas:

1) NEGACION. De veras creo que tengo cara de pendeja, o que todas tenemos cara de pendejas. Porque, chicas, si le caen a su galán en una movida, pueden aplicarles la misma que al señor Zelaya y ni así van a reconocer el pecado. Y sus trilladísimos argumentos son algo como:
“Estás loca, no era una vieja. Era mi amigo Beto que se dejó crecer la mata. O el típico: “no es lo que estás pensando, mi amor, ¿acaso no confías en mí?”, sin olvidar el: "Te lo juro por mi tía Casilda ¡estaba jugando poker con mis amigos! ". ¿Les suena familiar?

2) PANICO. Cuando los caballeros se sienten acorralados, dan vueltas como el Demonio de Tazmania... Y ahí empieza lo divertido. Primero, nos voltean la tortilla: “¿qué tú nunca te has ido a tomar un café sanamente con un amigo?” (“Sí, animal, pero no a su casa y mucho menos después de inventar que tenía lumbalgia”); luego, cuando ven que San Charbel no los salva del lío, empiezan con el método unamentiratrasotratrasotra… hasta quedar sin aliento: “Bueno, sí mi vida, fui a su casa pero TE JURO que no hice nada malo. Mi reina amada, te juro que sólo fui a instalar un nuevo software para la computadora.¡BIN-GO!, ahí es donde ya se condenaron a la silla eléctrica. No olviden, chicos, que LA SUERTE es mujer, y siempre está de nuestro lado. Porque justo en ese momento un rayo nos ilumina y recordamos que justo ese maldito jueves que ustedes estaban “instalando un software”… la computadora estaba en nuestro poder.

3) PATADAS DE AHOGADO. En este punto, las viejas (que santas no somos) ya nos la estamos pasando bien pues tenemos el control de la situación. Así que nos sentamos a ver el espectáculo que los va a terminar de arrojar a los leones. Va cargado de ruegos, disculpas a destajo y hasta lágrimas. “¡Perdónameee!, fue una estupidez… todavía no entiendo cómo pasó”. Y luego, nos regalan quotes como éste: “fui un bestia, un animal. Pero es que… era para refrendar mi amor por ti. Estaba confundido y quería comprobar cuánto te quería (?), te juro, vida mía que todo el tiempo que estuve con ella me la pasé pensando en ti. Eres la mujer más maravillosa del mundo”. (“Y si me sigues comparando con semejantes zulipantas me voy a ganar el Nobel… si me quieres buscar competidora, reyecito, búscate una de mi nivel”, ¿no?).

NOSOTRAS

Mentimos, punto. Todo está siempre fríamente calculado. Para bien o para mal, somos más cabronas; además… con esta carita de pendejas, ¿cómo podríamos hacer algo malo? Sé por experiencia que si un hombre nos descubre en una movida es por una sola razón: porque nosotras así lo planeamos. Y también es cierto que si andamos heridas, ¡pa’ qué quieren!, sorry, mis reyes pero sí los andamos rebasando por la derecha.

Claro, que si la cosa por algún mal cósmico se sale de control, nuestro mecanismo es voltear la tortilla: “¿Y qué esperabas?, ¿qué me quedara encerrada esperándote? ¡Si ya no me haces caso!, ¿hace cuanto que no vamos al antro?”… ¡uy! Nos sale re bien.

Así que mejor, todos bien portaditos y si decimos mentiras, que sean piadosas, ¿no?, porque si no…

Felices pasos

taconescercanos@yahoo.com.mx

* LAS PALABRAS ALTISONANTES, GROSERÍAS Y/O ATAQUES AGRESIVOS QUE NO TENGAN NADA QUE VER CON EL TEMA TRATADO, SERÁN BORRADOS.