Los «brokers» en la siembra de enervantes
Simón David Ávila Pacheco, investigador de la UNAM, asegura que los corredores de drogas sirven de enlace entre campesinos para sembrar enervantes.
En la década de los 90 el gobierno mexicano, con el apoyo de 50 millones de dólares de la ONU, intentó frenar la siembra de enervantes en tres entidades del país, pero fracasó. “Sólo fue un paliativo, pues no disminuyó la actividad”, dice el profesor Simón David Ávila Pacheco, autor del estudio “Producción de cultivos ilícitos, programa de desarrollo rural alternativo”, que en breve presentará
El estudioso critica el hecho de que no haya una política formal de Estado para disuadir la siembra ilícita.
Durante los sexenios de Zedillo y Fox se formularon programas para disminuir el cultivo de drogas, paralelo a la erradicación, pero no funcionó, pues sólo se enfocó a infraestructura y asistencia social, recuerda el catedrático del Centro de Investigación de la Facultad de Estudios Superiores de Aragón. “Hay interés en función de declaraciones y del papel, pero no en términos objetivos reales, porque ni siquiera se hizo una evaluación del Programa Nacional para el Control de Drogas 2001–2006”.
—¿Y qué se debe hacer?
—En primera instancia —añade el autor, que consumió más de dos años de su vida en la investigación del fenómeno— habrá que identificar cuáles son las características de las áreas de producción e instrumentar acciones de desarrollo rural; establecer no solamente la política de control, sino de prevención; y un marco de acción que implicaría necesariamente implementar el control de la fuerza.
La principal zona de plantaciones de amapola y mariguana, El triángulo dorado, está formada por Durango, Chihuahua y Sinaloa, donde en los últimos días han arreciado las ejecuciones. Le siguen Jalisco, Michoacán y Guerrero; Oaxaca, en menor proporción. En esas entidades se practica, según el investigador, la “agricultura de contrato”, similar a la que utilizan los brokers de Estados Unidos en la producción de fresa o cultivos de exportación.
El sociólogo e investigador de la UNAM ejemplifica el caso entre un productor de fresa con dos centros de abasto, uno en Houston y otro en Detroit, donde no se preocupa por colocar la cosecha, sino que el mismo contratista le da asistencia técnica, lo provee de insumos e instrumenta acciones para comprarla. “No tiene ninguna dificultad para colocar su producción”, precisa el doctor en educación agrícola. “Es el mismo mecanismo que utilizan los brokers de la agricultura de cultivos ilícitos”.
—¿Los narcos?
—Sí, pero no es el narco que aparece en los titulares. Son intermediarios. Te digo: se liga con los productores y los compradores. Es gente que está en otro nivel de la estructura. Hay regiones donde se permiten las posibilidades fisiográficas de riegos por goteo y por aspersión. Son sistemas adecuados. No sé si recuerdas, allá por los 90, en los ranchos expropiado tenían las técnicas más sofisticadas de producción. Otra técnica es el cultivo por invernadero.
—Esa técnica también es común.
—Y en otros abren la superficie, hacen grandes túneles y ahí se produce con luz artificial y componentes químicos incorporados en el riego.
—Pero la producción ha crecido muchísimo.
—Cada año informan sobre la erradicación de cultivos. Obviamente el Ejército es el único que mantiene la hegemonía, porque la PGR no participa en el proceso.
—Y los soldados se van y se vuelve a sembrar en el mismo lugar.
—Es un proceso que se maneja de acuerdo con el clima. Por ejemplo, ahorita están plantando en un área, cerca de ahí las matas ya tienen 30 centímetros, en dos o tres meses ya hicieron la primera cosecha; pero ésta ya está siendo sustituida por otra que acaban de plantar. ¿Qué sucede? Que pueden erradicar el cultivo que sigue, pero ya hay otro que lo sustituye, o porque se van dando las condiciones climatológicas del país, que es diverso en climas, vegetaciones y espacios. Un cultivo tarda ciento veinte días, más o menos. Es poco, relativamente sencillo.
—¿Tanto de mariguana como de amapola?
—La mariguana es más noble. Necesita menos cuidado. Pero la amapola… ¿Qué es lo que hace la gente? La germina. Hace sus plantelitos. Les meten jitomate y chile y después la transplantan. Ahí no hay pérdidas de producción porque la van a transplantar cuando tengan diez centímetros; cuando tiene 30 ya la puedes cosechar. Ya empieza a llorar el bulbo. Y la fuerza de trabajo, en el caso de la amapola, son niños y mujeres, fundamentalmente.
—¿Y qué tantos campesinos están en las cárceles por esa causa?
—Es muy leve. Porque hay un sistema muy similar al que se da con las guerrillas. Con el zapatismo, por ejemplo, cuando llegaban los federales a querer arrasar, los zapatistas guardaban el fusil, agarraban el azadón o el machete y se ponían a trabajar. Pero el campesino no se va a volver rico con eso. Subsisten, nada más. Es diferente el cuate que va a pagar entre 150 y 300 pesos por día, que al que va a recibir la producción con todo lo que esto implica.
—Pero hay brokers, como usted dice, que contratan la producción.
—Y también hay procedimientos con los vendedores de insumos para la producción, pues hay que meterle fertilizantes y ciertos plaguicidas. Y empiezas a ver que en alguna región se incrementa el consumo de fertilizantes e insecticidas…
—Y es poca la ganancia para ellos…
—Para eso sí. El comerciante legal, en cambio, tiene dos ventajas: la seguridad de que no lo molestarán y la de que su ganancia es formal.
—¿Y la propuesta?
—La propuesta es plantear cultivos hidropónicos, inversión en invernaderos, cultivo de flores, de aromáticas y yerbas medicinales; cultivos que se puedan manejar dentro del esquema que se llamaría la agricultura orgánica y de alto valor agregado, lo que implica un uso intensivo de la fuerza de trabajo e incorporar innovaciones tecnológicas, que involucra inversión de capital. Y ahí es donde el Estado tiene que participar.



