Juan Alberto VázquezEl GángsterFundador de MILENIO Semanal, desde entonces se desempeña como reportero de la sección de Mil Cosas Más, QRR y El Ángel Exterminador en el diario y también en el programa Política Zero de Milenio Televisión. Es socio del restaurante Black Horse de la colonia Condesa del Distrito Federal, sitio en el cual se desempeña como dj jueves y/o sábados bajo el seudónimo de Papagato, personaje que prefiere los géneros soul, funk, indie, latin y acid jazz.
Los cadetes de Linares
La de Los Cadetes de Linares, tal vez sea la franquicia musical más clonada en la historia. Agrupación clave en el desarrollo del género norteño, el dueto original se diluyó a partir de la muerte, en 1982, de su fundador Homero Guerrero, dando paso a una serie de bandas que simplemente lucran con el nombre
Son las cinco de la tarde en la colonia Doctores de la Ciudad de México. En la Arena México inicia con poca gente la función dominical de Lucha Libre y en la acera de enfrente, dentro del antrazo El Buho (que salvo ese día, funciona como table dance), arranca emotiva tardeada con un picudo sexteto que le mete calidad e inspiración a las interpretación norteña, género en el que la agrupación original, nacida en Linares, Nuevo León, creara escuela y si no que les pregunten a Los Tigres del Norte.
Es impresionante lo que sucedió tras la muerte del fundador Homero Guerrero. Lupe Tijerina su legendaria parejita, reclutó al compadre Rosendo Cantú y así navegaron en los ochentas como Los Cadetes madre, mientras debajo de las piedras surgían agrupaciones que de algún modo apelaban al nombre. Verónica Castro en 1989 entrevistó a Cantu y Tijerina en uno de los programas que conducía en Televisa. Para entonces ya había cadetes por doquier (sin guerra contra el narco de por medio), y los invitados de la Vero, que se vendían como los buenos, se quejaron de las copiones aunque confiaron que todo estaba en manos de sus abogados. Lo más curioso es que a esas alturas ni siquiera ellos se podían llamar los “originales”.
En este caso de clonación, se comprobó la ineficacia de los abogados, pues hasta el momento existen Los Cadetes de los Hermanos Guerrero, Los Cadetes de Jaime Vera, Los Cadetes de Chuy Guerrero, Los Internacionales Cadetes, Los Viejitos Cadetes de Linares de Francisco Guerrero, Los Cadetes de Félix Gallegos, Rosendo Cantú y Sus Cadetes, Los Nuevos Cadetes, Chuy Vega y sus Cadetes, 100% Cadetes, Ernesto Báez y sus Cadetes, Los Cadetes de Horacio Mata, Los Cadetes de Vicente Tijerina, Los Cadetes de Benjamín Guerrero, Los Cadetes de los Primos Tijerina, Los Últimos Cadetes, Los Cadetes de Juventino Aguirre y los Cadetes de Homero Guerrero Jr.
Los que estuvieron el domingo 12 en El Buho de la Doctores fueron Los Viejos Cadetes de Linares de Don Chava, un tipo realmente simpático, que me dedicó una canción y que al final de la tocada me invitó a su mesa donde pretendió servirme una copa de brandy Torres 10 (la nueva opción del naco y wanna be), que rechacé pues bebía cerveza y no deseba cruzar los cables. Ahí sentados y pegándonos de gritos pues la música del dj estaba muy alta, Don Chava me perjuró que ellos si son los originales, que no es posible que existan tantas copias regadas por la República y me vendió un disco de éxitos, un póster autografiado y un sombrerito norteño para el retrovisor del auto, todo por cincuenta pesos.
Lo cierto es que los cadetes de Don Chava si son los más activos en esta parte del país, pues constantemente tienen presentaciones en vivo y en estudios de televisión en la periferia de la cuidad y Estados circunvecinos, como Puebla, Tlaxcala, Hidalgo, Querétaro y Guanajuato. Y la meritita verdad, primo, éstos Viejos Cadetes suenan fenomenal. En hora y media de recital, pusieron a bailar a los cerca de 150, entre lumpens, empleadas domésticas, curiosos y vecinos que nos lanzamos a escucharlos. Sin aire acondicionado y a temperatura sauna, los cubetazos de 5 chelas por 100 pesos, no dejaron de circular. Bailar era un exceso sobre todo cuando había tanto qué ver: De un lado éstos Cadetes y del otro la juventud sacándole brillo a la pista. Don Chava reluciente en su actitud de líder: es quien ordena las canciones, alburea con gracia al respetable y al final cobra y negocia con los empresarios.
Así, entre copa y copa, el sexteto norteño interpretó bolero, norteña, polka o balada para tormento de las mujeres, quienes eran minoría y por lo mismo no dejaron de danzar. Apenas tomaban asiento cuando ya otro solicitante aguardaba para llevarla al baile.
Tocaron, entre otras, “Las tres tumbas”, “Una página más”, “Eran cuatro de a caballo”. Las cuales no estaban mal pero que a mi gusto no están en el nivel de las ausentes “Una lágrima y un recuerdo”, ni mucho menos “El golpe traidor” con la cual, uno que otro habríamos soltado el llanto.
¡Ay, ay, ay, aaaayyyy y ajua!










