Sinaloa

ESQUIRLA/ Milenio Semanal

La actual situación de violencia en México no puede entenderse tan sólo escuchando el ruido de los AK-47 disparados por jovencitos de 15 años en su rápida búsqueda de dinero y de muerte, ni tampoco en los pésimos discursos de guerra pronunciados por el presidente Felipe Calderón. Un complejo andamiaje del cual forman parte empresarios, políticos, campesinos, policías y familias eternizadas en el control de la droga desde los años cincuenta se ha ido consolidando hasta la fecha, convirtiendo un asunto económico –como es el comercio de drogas ilegales– en una forma de vida en amplios territorios del país.

Sinaloa es la génesis del narco mexicano, el lugar donde comenzó todo y desde donde opera una de las mayores organizaciones de tráfico de drogas en el mundo bajo el mando de Joaquín El Chapo Guzmán. De las gavillas sinaloenses de los años veinte, armadas con carabinas y proveedoras de marihuana para los soldados estadunidenses, el tráfico de drogas pasó a ser hoy en día un negocio trasnacional de millones de dólares, con toneladas de todo tipo de drogas llegando a cualquier rincón del mundo.

Sin adoptar el discurso criminalizante y de miedo lanzado por el actual gobierno federal —más con fines políticos que con pretensiones de legalidad— y sin adquirir tampoco el tono laudatorio de un narcocorrido, valdría la pena mirar la historia del tráfico de drogas en Sinaloa desde sus inicios hasta el día de hoy, y preguntarnos cómo fue posible que un grupo de traficantes de esta entidad del noroeste de México llegara a San Pedro Garza García, el municipio más rico del país, y adquiriera el control del mismo. Sería bueno conocer cómo es realmente la sierra de Badiraguato, ese mítico lugar donde la amapola y la marihuana florecen desde hace casi 100 años y en donde los panteones de gatilleros tienen mausoleos romanos erigidos para capos de la droga que aún no se mueren, como Ernesto Fonseca Carrillo, mientras que las condiciones de vida de los campesinos dedicados a la siembra de enervantes siguen siendo de pobreza lacerante. Habría qué entender mejor la llamada narcocultura sinaloense, pero no sólo la conocida narcocultura sinaloense de los pobres: conformada por corridos, botas y jerga, sino también la otra narcocultura, la de los ricos que hacen negocios con los traficantes, los invitan a sus fiestas y adoptan los estilos de vida faraónicos de los capos, e investigar qué pasó realmente el día de la increíble fuga de El Chapo Guzmán del Penal de Puente Grande, además de preguntarnos si la alternancia del PRI al PAN implicó un cambio profundo en el mundo del crimen organizado, pasando del monopolio relativamente pacífico de antes al oligopolio violento de estos días.

Televisión abierta
Trato de cargar una pequeña cámara de video todo el tiempo. El videoregistro que voy haciendo comenzó ya a aparecer en el primer videoblog de www.milenio.com. El canal de internet se llama Televisión Abierta y a través de él hemos dado a conocer los testimonios de padres de niños fallecidos en el incendio de la guardería ABC, así como una entrevista con el gobernador Eduardo Bours. Una de las secciones especiales con que contará este espacio se llama precisamente Esquirla, y arrancará esta semana con una entrevista al periodista Alejandro Almazán, quien platica sobre su novela sobre el narcotráfico Entre perros, la cual publicará Mondadori el próximo mes.

Están invitados, la dirección es: www.milenio.com/blog/diegovideoblog.