La pluma no es más fuerte que la espada

HISTORIAS DE NADIE- Milenio Diario de Monterrey

Vivimos en el presente un claro descrédito de la palabra. Las palabras poco cambian las situaciones imperantes. Los políticos con poder cuentan la mayor parte del tiempo mentiras y los periodistas hacemos eco de esas mentiras. La palabra termina siendo usada para confundir.

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Dudas sobre la libertad de expresión.

1.- ¿Qué tendría que hacer para expresarse la camarista de un hotel que quiere denunciar ante la opinión pública de todo el país, que un gobernador le robó un terreno que a duras penas había comprado su padre antes de morir?

2.- ¿Qué hubiera pasado si los padres de los niños de la guardería ABC no hubieran decidido organizarse y marchar por las calles? Es probable que jamás hubiéramos escuchado sus voces y nos hubiéramos tenido que resignar a oír nada más –como de por sí ocurre– a Bours, Gómez Mont y compañía.

3.- ¿Qué pasa si los vecinos de alguna colonia popular convocan a una conferencia de prensa para criticar al alcalde por incumplir promesas de campaña?

4.- Estas noticias casi nunca tienen rating. En las páginas de los periódicos y en la televisión, los marginados también son marginados. Nunca podrán dar a conocer sus ideas, lo que piensan de México, a menos de que los arrase un huracán y sobrevivan, se ganen la lotería, o pongan bombas contra las instalaciones de Pemex.

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Internet ha ganado fama como el medio de comunicación donde hay una mayor libertad de expresión. Y sí, esto es cierto, pero internet sigue siendo una forma de comunicación reducida a los menos. Creo que la radio es el mejor lugar de encuentro y comunicación en México. En la radio existe libertad para que la gente dé a conocer lo que le pasa realmente. Casi en todos los lugares del país que me ha tocado conocer, siempre he encontrado una radio, un programa o a un locutor que da voz a los ciudadanos. Un locutor y sus radioescuchas viven un romance maravilloso al aire. La sociedad, en su definición más genuina, se comunica en ese instante maravilloso.

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Quienes tenemos la privilegiada situación de escribir y publicar en espacios de difusión amplia, debemos esforzarnos en informarnos lo mayor posible acerca de aquello que escribimos. Miles de personas mueren todos los días en este mundo a causa de la política y no puede haber un reportero que tenga credibilidad, si no tiene principios, ideas políticas. Aquellos que dicen que no tienen ideas políticas simplemente mienten o, en el mejor de los casos, se dedican a producir basura utópica. Lo más perverso que hay es esa pretendida inocencia de algunos que se dedican a este bello oficio.

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La palabra, nuestra herramienta principal como reporteros, apenas sirve para cambiar algo.

¿Cuántas cartas, editoriales, reportajes, notas, manifiestos y demás escritos se han hecho sobre el siniestro de la guardería ABC en Sonora y no parece que cambie nada? La cadena de corrupción que mató a esos 48 niños continúa intacta, funcionando como si nada hubiera pasado. En nuestro país, el poder de la razón para conseguir justicia es tan sólo una ilusión.

La pluma no es más fuerte que la espada.


Televisión abierta

Trato de cargar una pequeña cámara de video todo el tiempo para grabar lo que sucede alrededor. El videorregistro que voy haciendo como reportero, comenzó a aparecer ya en el primer videoblog de www.milenio.com.

El canal de internet se llama Televisión Abierta y en estos días, a través de él, hemos dado a conocer los testimonios de padres de niños fallecidos en el incendio de la guardería ABC, así como también una entrevista con el gobernador Eduardo Bours.

Están invitados, la dirección es: www.milenio.com/blog/diegovideoblog.