Un buen muchacho
Es un personaje único entre los ídolos del futbol mundial: profunda-mente religioso, jamás relacionado con escándalos. Hoy se vestirá por primera vez como jugador del Real Madrid.
Johannesburgo.- El brasileño Kaká llegará hoy a España para iniciar una nueva vida en el Real Madrid, y va con dos nuevos títulos en el equipaje: el de la Copa Confederaciones, conquistado con la selección brasileña, y el de mejor jugador del torneo cerrado el domingo en Sudáfrica.
“Ya empecé ganando como jugador del Real Madrid. Espero que ahora pueda continuar de la misma manera esta nueva fase de mi vida”, añadió el ex jugador del Milán.
A los 25 años de edad, Ricardo Izecson Dos Santos Leite, mejor conocido como Kaká es un personaje único entre los ídolos del futbol mundial: profundamente religioso, jamás se le ha conocido el guión “noche-discotecas-sexo casual” seguido por tantos de sus colegas.
“Yo trato de relajarme lo máximo que puedo, y lo hago con mi familia. Tengo a un hijo de un año de edad [Luca], y con él me relajo realmente bien”, afirmó el media punta en Johannesburgo, donde el domingo fue uno de los comandantes de la heroica victoria de remontada por 3-2 sobre Estados Unidos que le dio a Brasil el título de la Copa Confederaciones.
A esa faceta de “hombre de familia ideal” se suma el de profesional disciplinado –una característica de Kaká elogiada con entusiasmo por todos los entrenadores y dirigentes de clubes con los que trabajó– y una personalidad humilde y afable, que en nada recuerda a la arrogancia de algunos ídolos del deporte.
En Sudáfrica, días después de ser el protagonista del tercer fichaje más caro de la historia, solamente superado por el portugués Cristiano Ronaldo y del francés Zinedine Zidane, también por el Real Madrid, Kaká se sacó fotos con niños y reaccionó con paciencia y simpatía al acoso de los admiradores.
Vinculado desde la adolescencia a la iglesia pentecostal brasileña Renacer en Cristo, Kaká atribuye a su religiosidad su capacidad de conciliar armónicamente las condiciones de ídolo del deporte y de padre de familia, sin dejarse “marear” por los millones de dólares que ha acumulado a lo largo de su carrera. “Yo tengo mis valores bíblicos, y los pongo por encima de todas las cosas. En mi escala de valores, el dinero no es prioridad”, aclaró.
Ese amor por el deporte explica quizás por qué Kaká mantuvo inmutable su sonrisa a lo largo de los casi 30 días en los que, en lugar de disfrutar sus vacaciones, permaneció a servicio de la selección brasileña, primero para jugar los partidos contra Uruguay y Paraguay por las eliminatorias del Mundial de Sudáfrica 2010 y, luego, para disputar la Copa Confederaciones.
Fiel a su imagen de Mr. Nice Guy, el media punta siguió rigurosamente todas las instrucciones del técnico de la verdeamarela, Carlos Dunga: se dedicó totalmente al equipo nacional y se negó tajantemente a comentar durante su estancia en Sudáfrica el multimillonario traspaso al Real Madrid.
Para Kaká, la disciplina no es un sacrificio, sino una condición esencial para mantener el buen rendimiento en la cancha. Afirma que lo aprendió con el italiano Paolo Maldini, ex futbolista del Milán, a quien se refiere como “mi capitán”: “Fue un ejemplo: conquistó todo lo que podría haber conquistado, pero todos los días tenía motivación para entrenar, todos los días quería ser el mejor”.
Esa misma motivación se llevará el brasileño al Real Madrid, donde será presentado oficialmente hoy para iniciar un nuevo capítulo de su victoriosa carrera en el club merengue. Lo hará al lado de otro ídolo –mucho menos humilde–, Cristiano Ronaldo, apuntado como uno de los grandes rivales de Kaká en el corazón de la hinchada y la disputa por el Balón de Oro y el título de Jugador del Año de la FIFA.
Diana Renée/DPA



