El golpe de Andrés
Martes, 27 Mayo, 2008
En el fut, como en la vida, el casi es sinónimo de nada. Florestán
Cuando Andrés Manuel López Obrador, desde el Zócalo, mandó al demonio las instituciones, aclaró después: No fue a todas las instituciones, sólo a sus instituciones, me diría.
Eran los días en que mantenía la línea de buscar los votos de todos. Hoy, que sigue en campaña y se conforma con los votos de los más duros, ha dejado atrás los matices. Así, en la entrevista a la Voz de Michoacán la semana pasada, ya no tuvo reparo en reiterar lo que había tamizado: al diablo con las instituciones, remachó. Y ya con todas las instituciones, sin excepciones remitidas a ese destino, el demonio, a nadie le sorprendió la línea dura en la que se fue montando desde la noche del 2 de julio de 2006.
Y en esa estrategia de no sólo desconocer sino de impedir, como dijo, que Felipe Calderón gobernara, ya con las instituciones referidas a esas coordenadas del demonio, López Obrador logró su más importante victoria política desde el 2 de julio, cuando vía el golpe al Congreso logró lo que de otro modo hubiera sido imposible: un foro público para discutir la reforma energética que el Ejecutivo envió al Senado, mecanismo que sustituye a la cámara alta que presta el escenario, los encuentros son en el patio central de la vieja casona de Xicoténcatl y también, la logística y la estructura de comunicación, para desarrollar el proyecto de López Obrador previo al siguiente paso que anunció desde la toma de las tribunas: el referéndum, la consulta nacional al término de los foros, en sustitución del Congreso, a fin de seguir ganando tiempo e impedir que se dictaminen, discutan y, en su caso, aprueben las iniciativas del Calderón.
Y como parte de su estrategia, de nuevo embiste a la televisión al decir que ha bajado el tiempo de cobertura a esos foros porque, asegura, él va ganando.
Ese absurdo equivaldría a decir que con el tema petrolero evita el de la crisis del PRD, porque él ahí va perdiendo.
Y eso que en uno, el energético, no hay ganador aún y en el otro, el PRD, sí hay un perdedor: él.
Retales
1. PESADO. Menuda resistencia opuso el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, al gasto del programa anunciado el domingo por el Presidente. Carstens defendía sus libros de contabilidad y Calderón los del país. A diferencia de los tiempos de Fox con la dictadura de Hacienda, aquí se impuso el Presidente;
2. VENGANZA. De llegar Jorge Alcocer al Consejo General del IFE, sus víctimas serán, primero, su presidente Leonardo Valdés, tras cuyo cargo va, y después los medios, a los que pasará factura de sus agravios, reales o imaginarios; y
3. PLATAFORMA. El programa Calderón anticarestía sirve de plataforma de presentación en sociedad a Ernesto Cordero, el secretario de Desarrollo Social y muy cercano al mismo Calderón.
Nos vemos mañana, pero en privado.
lopezdoriga@milenio.com


