Issa VillarrealLicencia para confundirExistiendo desde 1984. Networkeando desde 1995. Soy una reportera independiente, blogger, editora web y music lover. Vivo en Monterrey, México. Entre otros proyectos, escribo y reseño eventos de música de mi ciudad en el blog weshallbefree (http://musica.nmty.org), colaboro como editora de México en Global Voices (http://www.globalvoicesonline.org), y me pongo personal y recopilo retazos de todo en mi blog Perdida en el súper (http://issa.nmty.org). Divido mi tiempo entre el Internet, la música y el arte urbano, y entre más cruzo los tres en lo que hago, más me la paso suave.
El título de este blog viene de una canción de Sebadoh.
Esas pequeñas palabritas
Hace unos días unos compañeros de trabajo llegaron de su taller de redacción comentando que las preposiciones ‘so’ y ‘cabe’ son palabras caducas en el lenguaje cotidiano. Encontré un poco gracioso lo que dijeron: batallaría para encontrar un ejemplo de cómo usas esas preposiciones, excepto al seguir modelos anticuados de cartas y oficios. Si no fuera por aquella cantareta nemotécnica de “a, ante, bajo, cabe, con…” –uno de los “grandes” logros de las clases de español en la primaria– quizá no hubiera sido novedad en nuestro departamento de proyectos electrónicos. Pero la situación me recordó que cuando se trata de buscar información en Internet esas pequeñas palabritas hacen toda la diferencia.
Una de las metas a lograr en los siguientes años es crear (o mejorar) buscadores de sitios web que puedan responder con más “sentido común” a las necesidades de los usuarios, interés quizá nacido de la utilidad de sitios web enciclopédicos como Wikipedia y Urban Dictionary. Entre los proyectos que se acercan peligrosamente a la meta está Wolfram Alpha (www.wolframalpha.com), cuyo próximo lanzamiento fue anunciado en marzo de este año. Éste es un buscador en Internet “de conocimiento”, una especie de mezcla entre Google y la Wikipedia, que está diseñado para dar respuestas y datos acerca de una larga lista de temas, que van desde información histórica y operaciones matemáticas hasta búsqueda de anagramas en las palabras que le indiquemos.
¿Qué tienen que ver las preposiciones con los buscadores de información? Cuando le pedimos a Wolfram Alpha que busque los términos “Monterrey” y “Austin”, lo primero que hace es informarnos que asumirá que son dos ciudades. Por tanto, nos informa un montón de datos básicos de ellas: las poblaciones de las ciudades y de sus respectivas áreas metropolitanas, la posición de ambas en un mapa (con un vector que traza una ruta de Monterrey a Austin), la distancia que hay entre una y otra, así como sus horarios y elevaciones geográficas. Sin embargo, si cambiamos nuestra búsqueda a la frase “Monterrey to Austin” (es decir “Monterrey a Austin”, ver ejemplo en línea), el buscador asume que nos interesa saber la relación entre ambas ciudades en cuestión de distancia (que señalamos con el “to”, en español “a”, que indica una dirección). Así que el dato que Wolfram Alpha escoge presentarnos primero es la distancia entre las ciudades, el tiempo de vuelo, y el mapa con la ruta "Monterrey, México - Austin, Estados Unidos". La prioridad de la respuesta es precisión que nosotros hemos definido en una palabrita.
En el anuncio de su lanzamiento, uno de los desarrolladores explicó que parte de las metas del proyecto es tratar de hacer que el lenguaje 'natural' pueda interpretarse para poder analizar o crear contenido, a diferencia de los buscadores de sitios web cuya función principal es encontrar información que ya existe. Un mejor reconocimiento del lenguaje ‘natural’ (u ‘orgánico’ como también se le llama) optimizaría los servicios de búsqueda al hacer que el usuario se ahorre clics y tiempo no sólo para encontrar sitios web, sino también al perseguir libros en catálogos de bibliotecas y cualquier otra base de datos de la que necesitemos obtener información.
Algo así comentaban hace unos años en una editorial del periódico El Mundo, retomando las palabras de Matt Marshall, otro emprendedor del lenguaje natural en los buscadores de Internet: no es lo mismo pedir información de “libros para niños”, a pedir de “libros de niños” o de “libros sobre niños”. Esas pequeñas palabras –que marcan distintas relaciones entre los mismos dos conceptos– nos llevan por caminos muy lejanos en resultados. Mal escogidas nos pierden en un mar de la información, como si la rosa náutica de nuestro mapa estuviera invertida o nuestro reloj marcara en tiempo del Pacífico cuando vivimos en el Central. En ese sentido, las preposiciones son el cincel que da forma precisa a lo que estamos pensando. Quizá sea momento de inventarnos una nueva cantareta, una que nos sirva ahora.











