Álvaro González de Mendoza / Locutor

Cosa de vocación

Comenzó en Radio Universidad en 1974. Es una voz calificada, por eso señala que carece de paciencia respecto a muchos locutores de hoy en día por su mal manejo del idioma. Su amor por la filología lo lleva a decir “¿qué dices cuando dices lo que dices?”.

Hay gente que pelea toda su vida por encajar en un lugar; Álvaro González de Mendoza, no es una de esas personas. Un aventurero del idioma, Álvaro fue el primer locutor en ofrecer sus palabras en Radio Universidad –que recientemente cumplió 35 años. “Los demás locutores me llaman un intelectualoide pedante” dice “mientras que los intelectuales se refieren a mí como un locutor engreído”. Álvaro no tiene problemas al respecto.

Definir a este tapatío sólo como un locutor sería un error. Su tarjeta de presentación, por ejemplo, contiene más de siete oficios que dice desempeñar, entre ellos, hablador, redactor y verbotraficante. “Compro, cambio, vendo, me robo palabras” explica respecto a esta última.

Su amor por la comunicación la tiene desde chico, y su mayor pasión, siempre fue la Doña Radio. Arrancó el primero de dos periodos en Radio Universidad en 1974. De la misma manera que hoy en día escuchamos “limpieza étnica” y sabemos que significa “genocidio masivo”, Álvaro comenzó como locutor en un periodo en que decir las cosas muy directo no era una posibilidad. Por eso “atonía” era el eufemismo del momento cuando se hablaba del estado económico del país en tiempos de Echeverría.

“Creo mucho en la vocación. Cuando la asumes plenamente, te lleva por rumbos insospechados”, dice. Para Álvaro, una lectura de El Sol de México lo llevó a vivir seis años en Londres y trabajar en la sección lationamericana de la BBC. Entre los recuerdos que más atesora, se encuentra las horas de lectura en la biblioteca del Museo Británico, donde los lectores se peleaban la banca número 47, donde algún día se sentó Carlos Marx. Pasaba el día leyendo panfletos mexicanos que en su momento se vendieron por tonelada, guarda las solicitudes de préstamo de aquellos panfletos puesto que dice ser “muy tilichero”, un oficio que por lo pronto no pinta en su tarjeta de presentación.

No se toma muy en serio, al respecto dice: “Me he hecho muy famoso en 35 años, la ventaja es que nadie lo sabe”. Los múltiples reconocimientos que ha recibido en su trayectoria no se encuentran en un estudio ni en su sala sino en el baño, “para que nunca falte papel” explica. Destaca entre los adornos un título que comprueba fehacientemente que no tiene título alguno. Explica que en los ochenta sentía un poco la desnudez de la falta de un título profesional entonces mandó a hacer uno –el cual está perfectamente bien redactado en latín, corregido en su momento por Xavier Gómez Robledo.

Carece de paciencia respecto a muchos locutores de hoy en día por su mal manejo del idioma. Su amor por la filología lo lleva a decir “¿qué dices cuando dices lo que dices?” Un amante de la construcción del idioma, imparte la materia de “Arquitectura del Lenguaje” en el Esarq. “Intento hacer que la gente aprenda a leer y escribir” asegura. También da clases de latín y tiene un alumno; muy pequeño –de trece años– pero muy tenaz.

Con Páginas Adentro y hasta Allá tú, González de Mendoza es parte importante de la historia de la radiodifusión universitaria. Además ha incursionado en la televisión en el ya desaparecido Canal 6 y en el cable. Todos sus programas con el común denominador del juego de palabras y la interacción entre el radioescucha y el locutor.

Rodrigo Espinosa Marván