Los días previos a la elección

HISTORIAS DE NADIE- Milenio Diario de Monterrey

Los días de campaña electoral, como los que se viven ahora, deberían ser los más interesantes. En estos días se cocinan los grandes negocios de las futuras administraciones, así como también los actos de corrupción y tráfico de influencias que padeceremos los siguientes años. Las campañas, en su parte superficial y aparente, son aburridas y cursis hasta para los que trabajan en promoverlas, pero en su lado oculto y real están llenas de conspiraciones que afectan la vida de miles de personas. Irregularidades electorales durante la campaña y de cara al día de las votaciones, financiamientos ilegales, violencia y enriquecimiento ilícito abundan. Cuestión de mirar bien, o si se puede, escarbar un poco.

Lo más difícil de cara a una elección es el saber qué es realmente lo que está en juego. Aquello que nunca vemos en los patéticos spots de los partidos, que ahora tristemente han invadido también al YouTube.

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Guardería ABC. Nadie debería tener que enterrar a sus hijos, es la tradición. Una camarilla de políticos del PRI de Sonora usa sus buenas relaciones y a sus esposas como prestanombres para apropiarse de lo que debería ser un servicio público del Estado, no un lucrativo negocio que además, la camarilla maneja como si fuera la crianza de pollos y no el cuidado y atención de lo mejor que tiene este país, sus niños.

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¿En Michoacán –y otros estados– el narco es una extensión de la política o viceversa?

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Aniversario de tragedia en discoteca News Divine. Un crimen de izquierda es un crimen, así como Giuliani, el gurú en Seguridad Pública de Andrés Manuel López Obrador, es un represor, y Marcelo Ebrard, un partidario de la mano dura, aunque se le vea nada más usándola para preparar galletitas en la televisión.

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La militarización del país como performance de una guerra contra el narco y como instrumento de control social. Se sabe que cuando tú sigues el hilo de la droga, encuentras droga. Pero cuando investigas sobre el lavado de dinero, no sabes lo que vas a encontrar. Por eso mejor no hacerlo.

Que el secretario de Hacienda siga jugando beisbol. Los soldados andan siguiendo la droga.

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Ahumada y Salinas de Gortari. La confirmación de una hipótesis colectiva es una de las emociones más ricas que le quedan al temperamento moderno.

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A Obama, Felipe Calderón le recuerda a Elliot Ness. Elliot Ness, en Estados Unidos, es visto hoy en día como uno de esos personajes curiosos de la historia: es el fiscal obsesivo que emprendió una batalla mesiánica contra el whisky que a la distancia se ve como absurda, y que además de todo, la perdió rotundamente. ¿Cómo será visto dentro de 20 o 30 años nuestro Elliot Ness?

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En Los Pinos nos quieren hacer creer que la vaina de la guerra contra las drogas es parte de una lucha por el bien de la humanidad.

Por favor. No es lo mismo Shakespeare que Chespirito.

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Policías municipales en protesta por maltrato policial. Como pregunta mi buen compa Homero O., ¿qué pasaría si salieran a protestar todos los ciudadanos que han sido agredidos, vejados o extorsionados por la Policía en Monterrey?

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El procurador Eduardo Medina Mora dice que la ola de violencia que vive el país está relacionada con la lucha emprendida por el Gobierno Federal en contra del narcotráfico. Pero el incremento de la violencia no equivale a menos drogas circulantes de manera necesaria. Ni tampoco a una baja en las adicciones. El Gobierno usa el narcoejecutómetro como si fuera un indicador del PIB de la violencia. A más muertes hoy, mayor bienestar mañana, esa es su tétrica y equivocada lógica.

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Che Guevara. Algunos muertos no se quedan donde los enterramos.

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A los que no vamos a votar el 5 de julio nos quieren aplicar la ley de gravedad, la que dice que lo que está abajo no debe de levantarse.

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Mejor no votar. Lo otro es renunciar a defender nuestras ideas en nombre del voto útil. Arrodillarse ante las urnas.